
China está convirtiendo el desierto de Taklamakan en un bosque que absorbe gases de efecto invernadero
Durante décadas, China ha estado trabajando en un ambicioso proyecto para convertir el desierto de Taklamakan, conocido como el 'Mar de la Muerte', en un bosque que absorba gases de efecto invernadero. Y parece que está funcionando.
El desierto de Taklamakan, que se extiende sobre 130.000 millas cuadradas, ha sido descrito como un 'vacío biológico' o un 'entorno hiperárido'. Sin embargo, después de cinco décadas de ingeniería ecológica, los bordes del desierto están empezando a transformarse en bosques que absorben CO2.
El proyecto de reforestación de China
El gobierno chino ha estado trabajando en este proyecto desde 1978, con el objetivo de frenar la expansión del desierto y mejorar las condiciones agrícolas y políticas en la región. El proyecto ha incluido la plantación de árboles y arbustos resistentes en la zona.
Según un estudio reciente, el proyecto ha sido exitoso en la reducción de los niveles de CO2 en la región. Los investigadores encontraron que la vegetación en la zona ha aumentado significativamente desde 2000, lo que ha llevado a una reducción de aproximadamente tres partes por millón de CO2 en la atmósfera durante la temporada húmeda.
Un modelo para la lucha contra el cambio climático
Los investigadores sugieren que el desierto de Taklamakan podría servir como un modelo para la mitigación del cambio climático a través de soluciones basadas en la naturaleza, incluso en los paisajes áridos más extremos.
Sin embargo, también destacaron que la planificación a largo plazo y la paciencia son fundamentales para el éxito de este tipo de proyectos. Un proyecto similar en el Sahara fracasó debido a la falta de apoyo político y financiero.
Resultados prometedores
Si todo el desierto de Taklamakan fuera cubierto de bosques, podría absorber aproximadamente 60 millones de toneladas de CO2 al año. Aunque es una cantidad pequeña en comparación con las 40.000 millones de toneladas de carbono emitidas globalmente cada año, es un paso positivo en la lucha contra el cambio climático.
