
Brandon Sanderson revela que Tolkien fue tan influyente que la fantasía copió su estilo durante décadas
Brandon Sanderson ha declarado que Tolkien fue tan bueno que la literatura fantástica pasó años copiando su fórmula. Según el autor, la sombra del creador de la Tierra Media se extiende a casi todas las obras contemporáneas, ya sea replicando sus tropos o intentando evitarlos. Sanderson decidió prescindir de razas clásicas como elfos y enanos para no caer en la repetición, creando en su lugar criaturas y sistemas de magia propios. Esta reflexión muestra cómo la influencia de Tolkien sigue marcando el género, aunque algunos escritores busquen romper con sus patrones tradicionales.
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La hegemonía de Tolkien en la fantasía moderna
Desde la publicación de El Hobbit y el éxito masivo de El Señor de los Anillos, Tolkien transformó la fantasía en un género con identidad propia. Sus conceptos de razas no humanas, misiones épicas y la lucha entre el bien y el mal se convirtieron en pilares estructurales que aparecen en la mayoría de los libros, películas y videojuegos actuales.
Sin embargo, esa misma herencia ha generado una “ansiedad de la influencia” entre los escritores, que temen reproducir fórmulas ya agotadas. Autores como Ursula K. Le Guin, Terry Pratchett o Stephen King han comentado la necesidad de reinterpretar o deconstruir los tropos tolkienianos para mantener la frescura del género. Esta presión ha impulsado la experimentación con nuevas mitologías y sistemas de magia que buscan alejarse de los arquetipos tradicionales.
Sanderson rompe con los elfos y enanos
Brandon Sanderson, creador del universo del Cosmere, tomó una decisión consciente al eliminar de sus obras las razas clásicas de elfos y enanos. Según sus propias palabras, quería evitar la repetición de fórmulas ya explotadas y ofrecer a los lectores criaturas originales con reglas narrativas propias. Este enfoque le permitió explorar sistemas de magia basados en principios científicos, lo que él denomina “magia dura”, y crear conflictos que no dependen de la intervención divina típica de la fantasía tradicional.
La ausencia de elfos y enanos no significa una carencia, sino una postura estética que busca renovar el género. Sanderson ha afirmado que generar el mismo asombro que provocan los dragones sin utilizarlos es una tarea extremadamente difícil, pero necesaria para que la fantasía siga evolucionando. Esta estrategia ha inspirado a nuevos autores a diseñar ecosistemas narrativos donde la magia y la política se entrelazan de forma original.
El futuro de la fantasía sin sombras tolkienianas
El debate sobre la influencia de Tolkien continúa alimentando la evolución del género, y cada generación de escritores busca equilibrar la admiración con la innovación. La tendencia actual muestra un creciente interés por mitologías no europeas, sistemas de magia basados en la ciencia y protagonistas que rompen con los arquetipos tradicionales.
Si bien es imposible escapar por completo de la sombra de Tolkien, reconocer la grandeza del pasado puede ser el punto de partida para crear mundos que, aunque inspirados, no se limitan a los viejos tropos. Así, la fantasía podría consolidarse como el género más creativo, capaz de reinventarse sin depender exclusivamente de los símbolos clásicos que definieron sus orígenes.
