
Bilbao construirá un túnel bajo la ría para acabar con el atasco de Rontegi
El Ayuntamiento de Bilbao ha decidido tomar medidas para solucionar el problema del atasco crónico en el puente de Rontegi, que conecta ambas márgenes de la ría del Nervión. El puente soporta cerca de 175.000 vehículos al día y se ha convertido en el principal cuello de botella viario de Bizkaia.
La solución es un túnel subfluvial que perforará 45 metros bajo el lecho del Nervión y conectará directamente la Margen Derecha con la Margen Izquierda. El proyecto tendrá una longitud de 3,2 kilómetros y estará formado por dos tubos independientes, cada uno con dos carriles y arcenes de seguridad.
¿Qué es el túnel subfluvial y cómo funcionará?
El túnel subfluvial unirá la rotonda de Artaza, entre Leioa y Getxo, con Ballonti, entre Portugalete y Sestao. La intención es que el trayecto, que hoy puede superar los quince minutos en hora punta, se reduzca a apenas cuatro. Los vehículos pesados deberán abonar un peaje por utilizarlo, como ocurre en otras vías de Bizkaia.
El proyectoutilizará la técnica cut and cover, que consiste en excavar desde la superficie, instalar muros laterales de contención y cubrir después la infraestructura para generar un falso túnel soterrado.
Retos técnicos y cifras del proyecto
El tramo más exigente obligará a perforar hasta 45 metros por debajo del lecho fluvial, atravesando materiales bastante sensibles a nivel geológico. La obra contará con una magnitud bastante importante, ya que implicará excavar 1,8 millones de metros cúbicos de tierra y utilizar más de 21.000 toneladas de acero.
La Diputación ya ha adjudicado dos de los cuatro grandes contratos en que se divide la obra, con un valor de 277 millones de euros (sin IVA) y una duración prevista de 60 meses. Se espera que la inversión total del proyecto ronde los 540 millones de euros, con vistas a acabar la obra para 2032.
Impacto ambiental y controversia vecinal
La Diputación defiende que el subfluvial reducirá las emisiones contaminantes gracias a trayectos más cortos y fluidos, con un ahorro anual estimado de 6.000 toneladas de CO₂ y dos millones de litros de combustible. Sin embargo, el proyecto ha generado discusión entre los vecinos, que critican que se priorice el tráfico rodado en plena transición climática.
