el asesino que sigue teniendo estrella en el paseo de la fama después de 66 años

el asesino que sigue teniendo estrella en el paseo de la fama después de 66 años

  • IronFable
  • Abril 14, 2026
  • 4 minutos

En medio de las estrellas que decoran el Paseo de la Fama hay una que brilla con historia negra: la de Spade Cooley. Desde 1960, este músico y actor mantiene su distinción pese a haber sido condenado por asesinar a su mujer de la forma más brutal. Participó en más de 50 películas y sus canciones suenan hoy en series y pelis como Asteroid City, pero su nombre está manchado de sangre.

Cuando anunció su retirada para vivir en un rancho con su familia, parecía un final feliz. Pero el alcoholismo lo desató: amenazó de muerte a su esposa Ella Mae Evans y a sus hijos. Todo estalló cuando ella pidió el divorcio. En un ataque de furia, la golpeó contra el suelo, le pisoteó el estómago y le apagó un cigarrillo encendido en el cuerpo para asegurarse de que estaba muerta. Su hija de 14 años presenció todo el horror.

El juicio fue largo y el veredicto claro: cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional tras siete años. Ocho años después, gracias a presiones de amigos del cine al entonces gobernador Ronald Reagan, le concedieron la libertad. Nunca llegó a salir: en 1969, durante un permiso para tocar en un concierto, sufrió un infarto justo después de actuar.

Su estrella sigue ahí porque, según los responsables, una vez concedida forma parte del tejido histórico de Hollywood. Ni siquiera los casos de Bill Cosby o Donald Trump han logrado que se retire una estrella. Así que el nombre de un asesino convicto sigue pisado por turistas sin saberlo.

¿Cómo puede un asesino tener estrella en Hollywood?

La norma es clara: la Cámara de Comercio de Hollywood nunca ha retirado una estrella. Una vez colocada, pasa a ser parte del patrimonio urbano y solo se repara si se deteriora. Aunque surjan peticiones masivas, el argumento oficial es que borrar historia no borra crimenes. Así, Spade Cooley se une a la lista de nombres polémicos que siguen brillando bajo los pies de los turistas.

Otro ejemplo es el actorGig Young, quien tras asesinar a su esposa de tres semanas se suicidó. Jamás fue juzgado, pero su estrella sigue en el bulevar. El sistema prefiere mantener el recuerdo colectivo, aunque ese recuerdo incluya asesinos.

La noche en la que todo se descontroló

El 3 de abril de 1961, Ella Mae Evans comunicó que quería divorciarse. Spade, en un ataque de celos y alcohol, la secuestró en su propia casa y la asesinó delante de su hija. La paliza duró minutos interminables: cabezazos contra el suelo, patadas en el abdomen y la crueldad final del cigarrillo. La niña testificó que su padre le gritó: "Así aprendes a no humillarme".

El cuerpo de Ella Mae fue encontrado semidesnudo y con marcas de quemadura. El juicio conmocionó a Estados Unidos y los medios hablaban del "ranchero asesino". Las grabaciones de sus canciones se retiraron de la radio, pero su estrella seguía ahí, impertérrita.

Por qué su música sigue sonando hoy

Los derechos de sus temas country y western pasaron de mano en mano. Productores de películas como Una historia verdadera o El demonio bajo la piel los rescataron para ambientar décadas pasadas. La nostalgia vende y, al no aparecer su nombre en los créditos de las canciones, muchos espectadores desconocen su historia.

Además, el fenómenotrue crime ha convertido su nombre en objeto de documentales y podcasts. Cada vez que se reabre el caso, los buscadores se llenan de la misma pregunta: ¿Por qué no le quitan la estrella? La respuesta, repetida durante 66 años, es que en Hollywood las estrellas no se borran, solo se olvidan.