El árbol de madera morada que solo crece en México está en peligro de desaparecer

El árbol de madera morada que solo crece en México está en peligro de desaparecer

  • ShadowPulse
  • Mayo 28, 2026
  • 2 minutos

El Peltogyne mexicana, conocido como el árbol de madera morada, es una especie única en México y el hemisferio norte. Su madera tiene un color que va del violeta suave al casi negro, lo que la hace muy codiciada. Sin embargo, debido a la deforestación, el saqueo ilegal y el cambio de uso de suelo, esta especie se encuentra en peligro de extinción.

El árbol de madera morada solo crece en tres municipios del estado de Guerrero: Chilpancingo, Juan R. Escudero y Acapulco. Su pariente más cercano se encuentra a 2.000 kilómetros de distancia, en Costa Rica y Panamá. Esto significa que si el Peltogyne mexicana desaparece en México, desaparecerá para siempre.

¿Por qué la madera del palo morado es tan valiosa?

La madera morada del Peltogyne mexicana debe su tono a los compuestos llamados peltoginoides, que se acumulan en la parte más densa del tronco. Estos pigmentos naturales producen una coloración que va del violeta suave al casi negro cuando la madera queda expuesta al aire. La madera del palo morado es muy densa y sólida, con un peso de entre 0,8 y 1,0 g/cm³.

El peligro de extinción del palo morado

La combinación de deforestación, cambio de uso de suelo, saqueo ilegal y expansión urbana ha dejado al Peltogyne mexicana sin margen. A esto se suma su crecimiento lento, lo que impide una recuperación natural rápida de las poblaciones afectadas. Un estudio reciente encontró que las semillas de mayor peso alcanzan tasas de germinación de hasta el 94,1%, pero se necesita la voluntad política para reproducir la especie en viveros y llevar a cabo la reforestación.

¿Qué se puede hacer para salvar al palo morado?

El conocimiento técnico para reproducir la especie en viveros ya existe, pero se necesita la voluntad política para llevar a cabo acciones gubernamentales efectivas para evitar la extinción del palo morado. La investigadora Solange Sotuyo puntualiza que «las acciones gubernamentales para evitar la extinción del palo morado parecen insuficientes, si no es que nulas».