
Xiaomi deja de ser la Samsung china: coches eléctricos e IA ya mueven el 23% de sus ingresos
Xiaomi ha cerrado 2025 con 57.700 millones de euros de facturación y un beneficio récord, pero el dato que define su futuro es la composición: el área de coches eléctricos e IA ya representa el 23,2 % de los ingresos tras crecer un 224 %, mientras que el negocio de smartphones retrocede un 2,8 % y cae al 76,8 % del total. La compañía abandona la estrategia de precio bajo y volumen para construir un ecosistema premium cerrado, similar al de Apple, pero con un coche propio.
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De gigante de móviles a marca de estilo de vida premium
La transformación de Xiaomi ya no es una promesa: es un hecho contable. En doce meses, el peso de los smartphones y dispositivos IoT se ha desplomado catorce puntos porcentuales, pasando del 91 % al 76,8 % de los ingresos. El vacío lo ocupa un nuevo segmento que engloba vehículo eléctrico inteligente, IA y otras iniciativas, que ha alcanzado los 10.900 millones de euros y ha logrado su primer beneficio operativo: 114 millones. El cambio de modelo es deliberado: Xiaomi ya no compite por megapíxeles ni precios, sino por experiencia de usuario integrada.
El salto se financia con los márgenes del SU7, su coche eléctrico, cuyo 60 % de compradores proviene del iPhone. La marca consigue así captar al consumidor que paga por ecosistemas, no por especificaciones, y se coloca en la órbita aspiracional que hasta ahora ocupaba Apple en China.
El coche que alimenta una ofensiva de 60.000 millones en IA
Detrás del beneficio del coche se esconde una arquitectura financiera diseñada para financiar la apuesta por la IA. Los gastos operativos del nuevo segmento se han disparado un 87,7 %, hasta los 24.800 millones de yuanes, y absorben el desarrollo del modelo de lenguaje MiMo de un billón de parámetros, un programa de robótica, chips propios y la plataforma de agentes Xiaomi miclaw.
La compañía tiene comprometidos 2.020 millones de euros solo en 2026 para IA e “inteligencia encarnada”, dentro de un plan trienal de 60.000 millones de yuanes. El objetivo es adelantarse a un futuro donde los coches, los hogares y los dispositivos personales se gestionen desde una única IA propia, antes de que los márgenes del móvil sean insostenibles.
El móvil se hunde por la crisis de memoria que la propia IA provoca
Mientras el coche avanza, el negocio de smartphones sangra. El margen bruto del segmento ha caído del 12,6 % al 10,9 % y en el cuarto trimestre se desplomó hasta el 8,3 %. La razón: el auge de la IA en los centros de datos ha disparado los precios de DRAM y NAND, devorando la ya ajustada rentabilidad de los fabricantes. La paradoja es que el mismo fenómeno que Xiaomi quiere liderar es el que erosiona su fuente tradicional de caja.
La compañía afronta así un reto triple: mantener 754 millones de usuarios activos mensuales y 1.080 millones de dispositivos IoT conectados, escalar la producción de coches ante posibles cambios fiscales y sostener una inversión millonaria en IA con retornos aún inciertos. El 2026 será el año que decida si la nueva Xiaomi puede sobrevivir a su propia ambición.
