
Windows limita tu SSD sin avisar: así lo arreglas en segundos
Tu ordenador debería volar con un SSD, pero a veces parece que va con freno de mano. La culpa no es del disco: Windows limita por defecto la cache de escritura para proteger los datos si desenchufas el PC. Esto hace que la velocidad real del SSD se quede guardada en un cajón.
Desde la versión 1809 de Windows 10 la política de extracción rápida está activada para todos los discos. Significa que el sistema desactiva la caché interna y fuerza al SSD a escribir «a mano» cada archivo, ralentizando hasta un 30 % la transferencia. El cambio es instantáneo y no necesitas programas de terceros.
Cómo saber si tu SSD está a medio gas
Abre el Administrador de dispositivos, despliega «Unidades de disco» y haz doble clic en tu SSD. Dentro de la pestaña «Políticas» verás marcada «Extracción rápida». Esto significa que Windows prioriza la seguridad frente a la velocidad. Si tu disco es de sobremesa y nunca lo desconectas, puedes cambiarlo sin miedo.
Las pruebas de lectura y escritura muestran saltos de hasta 500 MB/s en discos SATA y más de 1.000 MB/s en NVMe simplemente activando la caché. El truco funciona tanto en Windows 10 como en Windows 11 y no afecta a la vida útil del SSD.
Activa la cache y disfruta de la velocidad real
En la misma ventana cambia de «Extracción rápida» a «Mejor rendimiento». Pulsa «Aceptar» y reinicia. Al arrancar de nuevo el sistema reconocerá la cache de escritura del disco y liberará el ancho de banda que tenías bloqueado. El cambio se nota al instante: arranques más rápidos, copias de archivos más veloces y juegos que cargan antes.
Si tu SSD es económico y no tiene RAM dedicada, Windows usará un trozo de la memoria principal como caché. Por eso es recomendable tener al menos 8 GB de RAM para que el truco funcione sin tirones.
Trucos extra para exprimir tu disco
Además de cambiar la política, asegúrate de que el SSD está en modo AHCI y conectado a un puerto SATA 6 Gb/s. Actualiza los controladores del fabricante y desactiva la desfragmentación automática: el SSD no necesita reorganizar datos y sólo gastará ciclos de escritura.
Por último, deja un 10-15 % del disco sin particionar para que el controlador tenga espacio libre para mover bloques y mantener la velocidad alta durante años.
