
Wicked Spot: la nueva obra de Sal Jiang que mezcla brujería, influencer culture y romance lésbico
Wicked Spot, el nuevo manga de Sal Jiang, introduce a Sadako, una bruja solitaria que descubre el poder de las redes sociales tras quedarse con el smartphone de unos youtubers intrépidos. Fascinada por el mundo de los influencers, decide abandonar el bosque embrujado para convertirse en estrella digital, lanzando hechizos de descuento cinco dedos y haciendo flotar su cámara con magia. Su ascenso es vertiginoso, pero un descuido la expone como bruja frente a millones, desatando la ira de Hanako, una mujer con fuerza de ogro inmune a la magia que se convierte en su primera troll. En lugar de una crítica seria al caos de las redes, la historia opta por la tensión enemigos-a-amantes, mezclando brujería, humor y un romance lésbico que promete dejar a los fans preguntando "¿Wicked Spot es gay?".
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De la cabaña al feed: la bruja que conquistó Instagram
Sadako lleva años apartada del mundo moderno, pero todo cambia cuando unos streamers huyen de su cabaña dejando atrás un móvil. El brillo de la pantalla y los likes la seducen de inmediato; decide que también ella puede brillar. Con hechizos de ilusión y telequinesis para sus selfies, monta un perfil que crece a ritmo viral. La autora aprovecha para caricaturizar la obsesión por la imagen y la facilidad con la que una sola publicación puede cambiar una vida, todo sin perder el tono de comedia romántica ochentera que hace que la lectura sea ligera y adictiva.
El contraste entre la magia ancestral y la cultura influencer genera situaciones absurdas: tiendas de lujo donde los dependientes se quedan hipnotizados, sesiones de fotos flotando sobre rascacielos y hashtags que se convierten en conjuros. Jiang utiliza estos gags para mostrar cómo la superficialidad digital puede ser tan poderosa como cualquier varita mágica, al tiempo que planta las semillas del conflicto que estallará cuando la protagonista revele su verdadera identidad.
Hanako, la ogro antifans que se cruza en el camino
El punto de inflexión llega cuando Sadako, embriagada de fama, confiesa en directo que es bruja. Mientras sus seguidores lo toman como truco de marketing, Hanako, una joven con fuerza sobrehumana e inmunidad mágica, decide cancelarla. Su odio ancestral hacia las brujas convierte cada comentario en un golpe de ogro y cada retweet en una maldición. La tensión escala cuando ambas se ven obligadas a colaborar en un evento de cosplay, dando pie a un tira-y-aflova cargado de miradas robadas y sonrisas pícaras.
En lugar de convertirse en una historia sobre ciberacoso, la obra opta por el enemigo que se vuelve confidente. Hanako descubre que la bruja no es la monstruo que imaginaba, y Sadako comprende que la resistencia de su rival esconde una herida. El flirteo se intensifica: de los puñetazos pasamos a cenas de ramen compartidas y selfies donde sus caras quedan más cerca de la cuenta. Jiang dosifica la química con la habilidad de quien sabe que el shiptease funciona mejor cuando cada guiño se siente inesperado y genuino.
Una historia orgullosamente sapphic en pleno auge del yuri
Sin necesidad de subtexto ni de que el lector monte un corcho con hilos, Wicked Spot presenta su romance lésbico con total naturalidad. Las mejillas coloradas, los regalos handmade y los protectores de pantalla compartidos hablan por sí solos. Jiang, conocida por su previo trabajo Black and White, demuestra que puede equilibrar la ternura con el erotismo sutil, ofreciendo escaparate de besos casi que saben a fruta prohibida. El primer tomo cierra con la promesa de que la relación no será bait, sino el corazón palpitante de una serie que ya se codea con referentes como The Guy She Was Interested In Wasn’t a Guy at All.
El éxito radica en cómo combina el romance con la sátira. Mientras Hana y Sada se desnudan emocionalmente, la obra se burla de los algoritmos, los patrocinadores y la obsesión por los números. El resultado es un volumen inaugural que funciona como comedia de enredos, como crítica mordaz y como declaración de amor al yuri moderno. Con arte detallado y un ritmo ágil, Wicked Spot demuestra que la magia y el amor entre chicas siguen siendo el conjuro más potente del entretenimiento actual.
