
los wearables se vuelven una guerra legal
Los wearables están en todas partes: anillos inteligentes, pulseras de fitness, gafas con pantalla y hasta pins con IA. Pero con tanto invento, también llegan los pleitos.
Whoop, la empresa de rastreadores sin pantalla valorada en 10 000 millones de dólares y con más de 800 empleados, ha demandado a Bevel, una startup de 20 personas que ofrece una app para analizar datos de salud. Whoop acusa a Bevel de copiar su trade dress y ha usado los 575 millones de dólares que acaba de recaudar para lanzar la demanda.
En octubre, Whoop también acusó a Polar de copiar su diseño con el Polar Loop, una pulsera más barata que no necesita suscripción mensual. Si bien el Loop ofrece métricas similares, Whoop dice que infringe patentes y diseños.
Mientras tanto, Meta está metido en su propia polémica: la compañía de gafas inteligentes Ray‑Ban Meta ha sido acusada por Solos y Perceptix de robar tecnología, incluido el uso de electromiografía en su Neural Band.
whoop ataca a bevel: ¿qué está pasando?
Whoop, con una valoración de 10 000 millones y una plantilla de más de 800 empleados, ha presentado una demanda contra Bevel, una startup de 20 personas que usa datos de Apple Health para ofrecer insights de sueño, ejercicio y estrés.
La acusación gira en torno al trade dress, es decir, el aspecto y sensación del producto, que Whoop dice que Bevel está copiando.
polar loop: el rival barato que preocupa a whoop
Polar lanzó el Loop, una pulsera que mide los mismos indicadores que Whoop, pero sin suscripción y a un precio más bajo. Whoop alega que el diseño y la funcionalidad infringen sus patentes.
Si el tribunal decide a favor de Whoop, Polar podría tener que rediseñar su producto o incluso retirarlo del mercado.
meta y las gafas inteligentes: una guerra de patentes
Meta enfrenta demandas de Solos y Perceptix por supuestamente copiar tecnología de gafas inteligentes, incluido el uso de EMG en la Neural Band para controlar la pantalla con gestos.
Aunque Meta probablemente siga vendiendo sus gafas, startups como Bevel y Polar podrían verse obligadas a cambiar sus diseños si pierden los juicios.
