
La verdadera historia de cómo se midió el Everest
En 1852, un equipo de topógrafos concluyó que el Everest medía 29.000 pies. Sin embargo, les pareció una cifra demasiado redonda y poco creíble, así que decidieron añadir dos pies para hacerla más 'seria'.
El equipo, contratado por George Everest, antiguo topógrafo general de la India, se enfrentó a un gran desafío al medir la altura de la montaña. En aquella época, no existían los satélites ni el GPS, por lo que tuvieron que recurrir a la triangulación y la variación de la presión atmosférica.
El desafío de medir el Everest
El equipo de topógrafos, liderado por el matemático indio Radhnath Sikdar, se instaló cerca de la frontera entre la India y Nepal para recopilar información del Pico XV, hoy conocido como el Everest.
Tras un intenso trabajo de triangulación y recopilación de datos, el equipo concluyó que el Everest medía 29.002 pies (8.839 m). Sin embargo, hay versiones que aseguran que el dato exacto obtenido fue 29.000 pies, y que se añadieron dos pies para darle un aspecto más 'respetable'.
La importancia de la precisión
La medición del Everest no fue un proceso sencillo. Los expertos tuvieron que tener en cuenta varios factores, como la capa de nieve en la cima y el lecho rocoso. De hecho, en 2015 un terremoto desplazó varios centímetros la montaña.
La evolución de la medición
La medición del Everest ha evolucionado con el tiempo. En 1999, una expedición patrocinada por National Geographic concluyó que el lecho rocoso se sitúa a 20.035 pies. Años después, expertos chinos lo situaron en 29.017. En 2021, el Departamento de Topografía del Nepal y las autoridades chinas anunciaron que la altitud es de 29.031,69 pies sobre el nivel del mar.
