¿por qué Utah sufre sismos del manto que nadie siente?

¿por qué Utah sufre sismos del manto que nadie siente?

  • ShadowPulse
  • Mayo 31, 2026
  • 3 minutos

En febrero de 1979, la pequeña localidad de Randolph, Utah (población 467), vivió un sismo de magnitud 3,8 en la madrugada, pero nadie lo sintió lo suficiente como para reportarlo.

Los investigadores de la Universidad de Utah descubrieron que ese temblor, aunque débil en la superficie, se originó a una profundidad de entre 70 y 90 km, bajo la placa tectónica, en lo que ahora llaman sismos del manto.

Estos sismos profundos fueron confirmados años después por un equipo liderado por el geólogo Keith Koper, quien también estudió otro temblor en 2025 cerca de Maeser, con magnitud 4,1 y una profundidad de 68 km, justo bajo la discontinuidad de Mohorovičić.

Koper describe el movimiento del manto como una especie de taffy que fluye lentamente durante millones de años, y aunque la sacudida es tenue, deja huellas en rocas que suben a la superficie.

Los sismos del manto suelen aparecer cerca del antiguo craton de Wyoming, una zona estable que ha existido durante miles de millones de años, y se presentan sin réplicas ni temblores preliminares.

el sismo que pasó desapercibido en 1979

Randolph, Utah, sintió un temblor de magnitud 3,8 que, según los geólogos, fue tan leve que la gente ni lo notó. La profundidad estimada fue de unos 70‑90 km, mucho más profundo que los sismos habituales.

Este caso desconcertó a los científicos de la Universidad de Utah, que esperaban sentir algo más fuerte en la superficie.

qué son los sismos del manto y por qué son como taffy

Los sismos del manto ocurren bajo la corteza terrestre, en la zona caliente y a alta presión del manto. Allí la roca se comporta como una masa blanda, similar a la taffy, que fluye lentamente.

Debido a esa fluidez, la energía se dispersa y la intensidad percibida en la superficie es muy baja, aunque la magnitud pueda ser comparable a otros temblores.

el temblor de 2025 que reveló la verdad

En septiembre de 2025, un sismo de magnitud 4,1 sacudió la zona de Maeser, Utah, a 68 km de profundidad y 20 km bajo la discontinuidad de Mohorovičić.

Los investigadores notaron que, aunque la sacudida fue leve, dejó marcas en rocas que mostraban estiramiento, confirmando la naturaleza “taffy” del manto.

Estos hallazgos ayudan a entender el riesgo sísmico de los sismos profundos, un fenómeno todavía poco conocido.