
toledo castiga a las autocaravanas: área lejos del centro y solo en semana santa
toledo se ha convertido en el ejemplo de cómo no se debe tratar a los campers. la ciudad solo habilita un parking para autocaravanas durante la semana santa y lo pone a 45 minutos andando del centro, sin sombra y con un solo grifo de agua.
el resultado es que decenas de furgonetas y autocaravanas acaban aparcadas en la avenida carlos iii, a 10 minutos del casco histórico, porque nadie quiere ir hasta la peraleda, la zona de estacionamiento oficial que solo funciona ocho días al año.
el parking que solo existe en semana santa
la zona de autocaravanas de toledo se monta en el recinto ferial de la peraleda solo cuando aumenta la afluencia de visitantes. tiene más de 60 plazas, pero es un sol de justicia: ningún árbol ofrece sombra y las temperaturas superan los 20 °c.
el equipamiento se resume en un grifo de agua potable, un contenedor para aguas grises y negros y algunos cubos de basura. no hay luz, ni duchas, ni vigilancia. la única ventaja: la tranquilidad, porque está en pleno descampado.
¿cómo llegar al centro? caminando 45 min o bus cada dos horas
si te quedas en la peraleda tienes dos opciones: caminar tres cuartos de hora hasta la catedral o coger el bus especial que pasa cada 120 minutos y solo funciona de 12:00 a 24:00. el billete cuesta 1,40 € por trayecto y hace cuatro paradas intermedias.
con estas condiciones, muchos campers prefieren quedarse en la avenida carlos iii, donde no hay límite de horas ni multas. las plazas naranjas son de pago, pero puedes estar todo el día sin problema si vas pagando.
toledo prepara normas más duras para las autocaravanas
el ayuntamiento no quiere que la ciudad se llene de campers. por eso prepara una nueva ordenanza que limitará el estacionamiento a 24, 48 o 72 horas en todo el municipio. también se plantea prohibir la entrada al casco histórico para cualquier vehículo camperizado.
de momento, la ley solo prohíbe estacionar con autocaravanas de más de cinco toneladas en las calles, algo que casi ninguna lleva. la nueva norma aún está en consulta pública, pero avanza tras la presión de los vecinos que ven cómo las calles se llenan de furgonetas en semana santa.
