el telescopio James Webb revela el misterio de la rotación de Saturno

el telescopio James Webb revela el misterio de la rotación de Saturno

  • IronFable
  • Abril 8, 2026
  • 3 minutos

En 2004 la sonda Cassini midió la velocidad de rotación de Saturno y obtuvo un valor que no coincidía con el registrado por Voyager 2 en 1981, creando un gran desconcierto entre los científicos.

Posteriormente, estudios de la ionosfera mostraron que en Saturno se forman auroras dentro de su propia atmósfera, impulsadas por vientos giratorios que no dependen de la magnetosfera, algo que no ocurre en la Tierra.

El telescopio James Webb captó la firma infrarroja de una molécula llamada catión trihidrógeno, que actúa como termómetro de la atmósfera superior. Analizando su ionización, los investigadores mapearon temperaturas y densidades de partículas que coincidían con modelos de hace diez años.

Estos datos confirmaron que las auroras calientan la atmósfera, generan vientos cargados de electricidad y, a su vez, esos vientos producen más auroras, formando una “bomba de calor” que altera la medida de la rotación del planeta.

¿por qué Cassini no acertó con la rotación de Saturno?

La sonda Cassini utilizó pulsos de radio emitidos por la ionosfera para calcular la velocidad de rotación, pero esas señales estaban contaminadas por la actividad auroral interna, lo que provocó un valor erróneo.

El método tradicional funciona bien en planetas donde las auroras se originan fuera de la atmósfera, como la Tierra.

las auroras internas: la clave del viento saturniano

En Saturno, los vientos giratorios dentro de la atmósfera generan auroras que emiten luz y radiación en varias longitudes de onda, incluyendo radio, interferiendo con las mediciones.

  • Las auroras se forman por partículas cargadas que interactúan con gases atmosféricos.
  • En Saturno, gran parte de esa interacción ocurre dentro de la propia atmósfera.

Esta energía extra calienta zonas específicas, creando diferencias de temperatura que impulsan corrientes de aire cargadas eléctricamente.

el James Webb desvela la molécula que alimenta la bomba de calor

El James Webb detectó el catión trihidrógeno en la capa superior del hemisferio norte de Saturno. Esta molécula cambia su estado según la temperatura, permitiendo mapear regiones más calientes y densas.

Los patrones encontrados coinciden con los predichos por modelos informáticos de hace una década, confirmando que las auroras actúan como una fuente de calor que genera vientos y, a su vez, más auroras.