¿por qué el sol gira cada vez más lento y qué nos puede pasar?

¿por qué el sol gira cada vez más lento y qué nos puede pasar?

  • LunaVortex
  • Mayo 12, 2026
  • 3 minutos

El sol no gira a la misma velocidad todo el tiempo; los astrónomos han visto que su rotación se está ralentizando poco a poco.

El motivo está en el interior de la estrella: el plasma cargado y los campos magnéticos se redistribuyen, como un patinador que junta los brazos para girar más despacio. No se pierde energía, solo se cambia la forma en que se mueve.

Simulaciones en 3D muestran que, dependiendo de cómo se organicen esos campos, el núcleo puede incluso girar más rápido, pero la superficie sigue desacelerándose. En algunas estrellas masivas, una rotación muy lenta podría ser imposible.

Las tormentas solares liberan enormes cantidades de energía y partículas que pueden dañar satélites, interferir en las comunicaciones y afectar los sistemas de navegación. Aunque no ponen en riesgo directo a las personas, sí amenazan nuestra tecnología.

Un nuevo modelo de predicción usa datos de rayos X y aprendizaje automático para crear “ventanas de riesgo”, periodos en los que la probabilidad de una erupción es alta, incluso en la cara oculta del sol.

el truco interno que frena al sol

Los científicos descubrieron que el plasma dentro del sol se desplaza hacia capas externas, lo que hace que la rotación disminuya sin perder energía, como un patinador que junta los brazos.

Este proceso está controlado por los campos magnéticos, que pueden reorganizarse y, en algunos casos, acelerar el núcleo mientras la superficie se vuelve más lenta.

tormentas solares: ¿por qué nos importan?

Cuando el sol suelta una tormenta, envía partículas cargadas que interactúan con la magnetosfera terrestre, creando auroras pero también provocando fallos en satélites y en sistemas de navegación.

La dependencia de la tecnología moderna hace que estas erupciones puedan interrumpir comunicaciones, GPS y redes eléctricas.

nuevas predicciones: anticipando la furia solar

Un algoritmo combina datos de rayos X con técnicas de aprendizaje automático para identificar “ventanas de riesgo”, periodos en los que la probabilidad de una gran erupción aumenta.

Este método ha logrado señalar zonas activas incluso en la cara oculta del sol, y las observaciones posteriores lo han confirmado.