la segunda presa más grande del mundo está en latinoamérica y mide casi 8 km

la segunda presa más grande del mundo está en latinoamérica y mide casi 8 km

  • ShadowPulse
  • Abril 12, 2026
  • 3 minutos

Imagina un muro de hormigón de casi 8 km, tan alto como un edificio de 65 plantas, capaz de generar electricidad para millones de casas. Eso es Itaipú, la segunda presa más grande del planeta después de la de las Tres Gargantas en China. Está entre Paraguay y Brasil y produce 14.000 megavatios, más que cualquier otra hidroeléctrica de América.

La historia empieza en 1973, cuando los dos países firmaron el Tratado de Itaipú para dejar de pelear por la frontera y aprovechar juntos el río Paraná. Desde 1984, sus 20 turbinas de 700 MW cada una no han parado de girar. En 2025 batieron su propio récord: aprovecharon el agua un 5,69 % mejor que de costumbre, lo que equivale a darle dos meses extra de luz a todo Paraguay.

Para construirla, desviaron el río, excavaron millones de toneladas de tierra y usaron 12,7 millones de metros cúbicos de hormigón (suficiente para levantar 210 estadios como el Maracaná) y 380 veces el acero de la Torre Eiffel. El embalse cubre 1.350 km², más grande que la ciudad de São Paulo, y al llenarse se rescataron 36.000 animales y se plantaron 24 millones de árboles.

¿Cómo convierte agua en luz para 30 millones de personas?

El truco está en la Casa de máquinas: el agua entra a presión por un tubo gigante, hace girar una turbina y el generador produce electricidad. Cada turbina da para una ciudad de 1,5 millones de habitantes y funciona el 96 % del tiempo. En 2025, el caudal promedio fue de 7.563 metros cúbicos por segundo, casi un río entero pasando por las turbinas.

Desde las salas de control, técnicos de ambos países deciden cuánta energía va a Paraguay (que la recibe casi gratis) y cuánta se vende a Brasil. El agua vuelve al río sin contaminar y el sistema es tan eficiente que en 2025 sumaron 1.500 paneles solares flotantes para producir aún más luz limpia.

Una obra que cambió el mapa y dio trabajo a 40.000 personas

Antes de 1974, el lugar era el Salto de Sete Quedas, una cascada espectacular que desapareció bajo el embalse. Para salvar la fauna, la Operación Mymba Kuera trasladó monos, jaguares y aves a zonas seguras. La reforestación creó un bosque protector que hoy alberga más de 300 especies de aves y convierte la zona en un destino turístico que recibe un millón de visitas al año.

En la construcción llegaron a trabajar 40.000 personas simultáneamente. Muchas se quedaron en la región y surgieron nuevas ciudades, escuelas y hospitales. La presa genera 1.500 millones de dólares anuales y mantiene 10.000 empleos directos e indirectos entre ingenieros, operarios, guías turísticos y científicos que estudian nuevas formas de energía limpia.

¿Qué sigue ahora? Hidrógeno verde y turismo de vertido

Itaipú no se queda en el pasado. Están probando producir hidrógeno verde con el exceso de electricidad y estudian baterías gigantes para guardar energía cuando llueve mucho. El turismo también evoluciona: el aliviadero puede lanzar 40 veces el caudal de las Cataratas del Iguazú y los visitantes pueden sentir el «temblor» del agua desde pasarelas de vidrio.

La presa demuestra que Latinoamérica puede crear infraestructuras colosales sin contaminar. Mientras otras centrales queman combustibles fósiles, Itaipú sigue girando con la fuerza del agua, llevando luz a millones y mostrando que cooperar entre países puede cambiar el futuro del continente.