
¿Cómo salvarán los berberechos gallegos al agua dulce?
En Galicia se está montando un proyecto llamado RESALBER que busca crear berberechos capaces de vivir cuando el agua de las rías pierde sal por lluvias intensas.
El gobierno autonómico ha puesto cerca de 700.000 € en la iniciativa y los científicos del Centro de Investigacións Mariñas y la Universidad de Santiago de Compostela están trabajando con ejemplares de rías como Arousa y Anllóns para encontrar los que mejor toleran la baja salinidad.
En el laboratorio se simulan temporales que llevan agua dulce al mar; después se analizan los animales que sobreviven y se estudia su ADN para localizar los marcadores genéticos de la tolerancia.
Con esos datos se planifica una cría selectiva que, una vez probada en el campo, permitirá a las cofradías sembrar semillas más resistentes y reducir pérdidas que en episodios recientes, como en la ría de Noia, llegaron al 90 % de la producción.
El berberecho muere porque el agua dulce hace que sus células se hinchen y, al cerrarse la concha para protegerse, se queda sin oxígeno y sin alimento, lo que empeora su situación.
el proyecto RESALBER: la carrera contra la salinidad
El objetivo es identificar los berberechos que aguantan mejor la reducción de sal y usar esa información para reforzar los bancos marisqueros de Galicia.
Con una inversión de 700.000 €, los investigadores analizan ejemplares de distintas rías y buscan marcadores genéticos que indiquen tolerancia al agua dulce.
por qué el agua dulce mata al berberecho
Cuando la salinidad baja bruscamente, el agua dulce entra en sus células, provocando que se hinchen y dejen de funcionar; además, el molusco cierra su concha y se queda sin oxígeno.
Este estrés energético es fatal, sobre todo durante la reproducción, y el animal, que vive enterrado, no puede escapar de la riada.
qué pasará si triunfa la cría selectiva
Si los marcadores genéticos funcionan, las cofradías podrán sembrar semillas más resistentes y evitar pérdidas de hasta el 90 % que se han registrado en rías como Noia.
Esto mantendría la actividad pesquera, protegería la economía costera y preservaría la tradición gastronómica del berberecho en España.
