Los romanos y sus 'micropenes' de bronce para protegerse del mal de ojo

Los romanos y sus 'micropenes' de bronce para protegerse del mal de ojo

  • CrimsonEcho
  • Mayo 17, 2026
  • 2 minutos

Hace casi 2.000 años, los romanos tenían una idea peculiar para protegerse del mal de ojo: rodearse de pequeñas figurillas de penes de bronce, conocidas como 'micropenes'.

Una de estas figurillas, de unos tres centímetros de largo, ha sido descubierta en un yacimiento romano en Cumbria, Inglaterra. La pieza, moldeada en bronce con detalles anatómicos, se conserva sorprendentemente bien a pesar de tener alrededor de 1.800 años.

El descubrimiento en Cumbria

La figurilla fue encontrada en un campo de críquet en Carlisle, Cumbria, donde antiguamente había un complejo de termas romanas. Los arqueólogos han estado investigando la zona y han descubierto numerosos objetos, incluyendo cerámicas, fragmentos de pilares y cabezas esculpidas en piedra.

La figurilla de bronce, que representa un pene, es un hallazgo inusual, ya que los investigadores no habían encontrado antes objetos similares en el yacimiento. Sin embargo, creen que su propósito no era representar un pene de manera obscena o sexual, sino como un amuleto para atraer la buena suerte y conjurar el mal de ojo.

El uso de amuletos fálicos en la antigua Roma

Los romanos estaban convencidos del poder sanador de las representaciones fálicas y las utilizaban con frecuencia. Estas figurillas se colgaban del cinturón o se tallaban en las paredes para proteger contra el mal de ojo. Los soldados romanos también llevaban pequeños amuletos fálicos como símbolos de virilidad.

Se han encontrado descubrimientos similares en otras partes de Inglaterra y en Israel, lo que sugiere que la práctica de utilizar amuletos fálicos era común en todo el Imperio romano.

La variedad de representaciones fálicas

Las representaciones fálicas encontradas en los yacimientos romanos varían en tamaño y forma. Algunas son pequeñas, como la de Cumbria, mientras que otras pueden ser mucho más grandes. En 2022, se descubrió un bajorrelieve que muestra un falo de 45 centímetros de largo en una provincia de Córdoba.