
Resident Evil tenía un tercer héroe que nunca llegó a salir de la mansión
Imagina jugar al primer Resident Evil y poder elegir no solo a Jill o Chris, sino también a un tercer superviviente. Pues eso estuvo a punto de pasar. Capcom preparó un trío protagonista, pero descartó al último minuto a Edward Dewey, un agente alto y delgado que iba a ser el humor negro entre zombis.
Los papeles internos del juego lo nombraban junto a Jill Morrison y Beamer Marcurio, versiones anteriores de Jill Valentine y Chris Redfield. Dewey nunca llegó a verse en la mansión Spencer, aunque sí apareció en el manual inglés y años después Resident Evil 0 lo rescató: era el copiloto del helicóptero Bravo que los llevó a las montañas Arklay. Tras ser atacado por los perros infectados, se transformó en zombi y Rebecca Chambers tuvo que enfrentarse a él.
La cosa no quedó ahí. El experto en armas pesadas que conocemos como Barry Burton tampoco era la primera opción. El diseño original era Heinrich Gelzer, un cyborg musculado con inteligencia artificial llamada Laura que le ayudaba en combate. La idea era mostrar a un veterano de guerra lleno de implantes cibernéticos, pero Capcom desechó el tono futurista y prefirió el clásico Barry y su pistola Samurai Edge.
El compañero que nunca llegó a reírse de los zombis
Edward Dewey iba a ser el alivio cómico del equipo. Alto, delgado y con un sentido del humor que contrastaba con el terror constante. Los documentos internos lo describían como el típico policía que cuenta chistes para no pensar en la muerte. Su misión era romper la tensión de los jugadores mientras exploraban pasillos oscuros.
Capcom llegó a grabar algunas líneas y a crear su modelo 3D, pero el ritmo del juego se volvió más serio y Dewey quedó fuera. Años después, Resident Evil 0 le dio una segunda oportunidad: lo convirtió en la primera víctima visible del brote, mostrando cómo un simple copiloto puede acabar convertido en monstruo.
De cyborg a papá: el rediseño de Barry Burton
Antes de que Barry se convirtiera en el icónico padre de familia con chaleco y revólver, el equipo diseñó a Heinrich Gelzer. Imagina a un tipo con brazos mecánicos, un ojo láser y una IA que le susurraba estadísticas de daño. Su trama explicaba que había sobrevivido a la guerra gracias a implantes, pero la dirección artística prefirió alejarse del ciberpunk y apostar por un personaje más humano y cercano.
El cambio permitió que Barry se ganara al público con su personalidad carismática y su lealtad hacia Jill y Chris. Además, la Samurai Edge se volvió una de las armas más queridas por los fans, algo que un rifle integrado en un brazo cyborg no habría conseguido.
¿Qué pasaría si Dewey y Gelzer hubieran salido adelante?
La saga habría sido distinta. Tres protagonistas habrían multiplicado las rutas y los finales, y el tono cómico de Dewey podría haber restado seriedad al survival horror. Por su parte, un cyborg en el equipo habría adelantado elementos de ciencia ficción que no llegaron hasta Resident Evil 4 con los parásitos.
Lo cierto es que Capcom supo reciclar ideas: Dewey volvió como zombi y Gelzer dejó paso a Barry. Así, la primera entrega mantuvo su equilibrio entre terror y acción, y los fans pudieron disfrutar de una historia más centrada en el miedo biológico que en la robótica.
