
cómo regar geranios y que florezcan en primavera
Los geranios son unas plantas muy populares en balcones y terrazas de España porque son resistentes y florecen mucho si los cuidas bien.
El riego es lo que más influye en su salud. En verano hay que regarlos dos o tres veces por semana, ya que el calor hace que la tierra se seque rápido.
En primavera y otoño basta con regar una vez a la semana. Las temperaturas son más suaves y la humedad del aire ayuda a que el sustrato retenga agua.
Durante el invierno, cuando la planta está en reposo, lo ideal es regar una vez al mes o incluso menos, porque consume muy poca energía.
Los geranios vienen de zonas áridas de Sudáfrica, por eso toleran la sequía pero no el exceso de agua. Si el sustrato se encharca, las raíces se asfixian y aparecen manchas negras en las hojas.
Para saber si necesitan agua, mete el dedo unos 2‑3 cm en la tierra; si está seco, es momento de regar. Hazlo siempre en la mañana o al atardecer y dirige el agua al sustrato, no a las flores.
Un buen drenaje y vaciar el plato de la maceta evitan el encharcamiento. Además, podar los tallos secos y quitar las flores marchitas ayuda a que la planta tenga energía para florecer en primavera.
el truco del riego para que tus geranios revienten en primavera
En verano, riega los geraniosdos o tres veces por semana. El calor acelera la evaporación y el sustrato se seca rápido.
En primavera y otoño, basta con una riega semanal; la temperatura más baja y la humedad del aire hacen que el agua dure más.
En invierno, la planta está en reposo: una riega al mes o menos es suficiente para que no se ahogue.
por qué el exceso de agua mata a los geranios en invierno
Los geranios son originarios de zonas áridas; sus tallos y hojas almacenan agua, pero sus raíces no toleran el encharcamiento.
Cuando el sustrato está saturado, el oxígeno desaparece y las raíces se pudren, provocando hojas blandas y oscuras.
En otoño e invierno el riesgo aumenta porque la tierra se seca más despacio y el frío acelera la podredumbre.
cómo saber el momento exacto para regar sin equivocarte
La prueba del dedo es la guía más fiable: introduce 2‑3 cm en la tierra; si está seca, riega, si está húmeda, espera.
Riega siempre en las horas frescas, al amanecer o al atardecer, y dirige el agua al sustrato, nunca sobre las flores para evitar el moho gris.
Un buen drenaje y vaciar el plato de la maceta después de regar son esenciales para que las raíces respiren.
