Las ratas arrasan los nidos de aves únicas de Hawái en 24 h

Las ratas arrasan los nidos de aves únicas de Hawái en 24 h

  • ShadowPulse
  • Abril 14, 2026
  • 3 minutos

Las islas Hawái están en pánico ecológico. En menos de un día, ratas invasoras han destrozado nidos de aves que solo existen aquí, arrasando huevos y crías. Los biólogos avisan: si no se para la plaga, desaparecerán especies enteras.

Las aves hawaianas nunca antes habían visto depredadores de tierra firme. Durante miles de años vivieron sin miedo, por eso sus polluelos son fáciles bocados para las ratas que llegaron en barcos y ahora se multiplican sin control.

Las autoridades han dicho basta y han empezado la cacería de roedores con trampas, cámaras y hasta inteligencia artificial. El objetivo: salvar el paraíso de la extinción.

El día que las ratas se comieron el futuro de Hawái

Los científicos revisaron sus parcelas de estudio por la mañana y todo estaba en calma. A la siguiente revisión, 24 horas después, solo quedaban plumas y cascarones rotos. Las ratas habían pasado por allí y se habían llevado todos los polluelos de las aves endémicas como el akekee o el akiapolaau.

Estas aves construyen sus nidos en ramas altas, pero no tienen defensas contra los roedores, que trepan como campeones y devoran huevos enteros en cuestión de minutos.

Trampas, drones y IA contra la plaga

El equipo de conservación ha montado una red de trampas automáticas que activan cuando detectan el calor de una rata. También usan cámaras de visión nocturna y algoritmos de IA que aprenden los caminos preferidos de los roedores para colocar más trampas.

En las islas de Oahu, Maui y la Isla Grande hay más de 2 000 dispositivos funcionando día y noche. El reto: las ratas son tan listas que evitan las trampas después de ver a una caer.

¿Se puede salvar Hawái?

Los expertos calculan que si no se reduce la población de ratas en los próximos tres años, desaparecerán al menos cinco especies de aves que solo existen aquí. La clave es actuar antes de la próxima temporada de cría.

Mientras tanto, los voluntarios revisan los nidos cada pocos horas y trasladan a los polluelos más débiles a centros de cría temporal. La carrera contra el reloj ha empezado y todo el mundo puede ayudar: basta con avisar cuando se vea una rata para que los equipos actúen.