
La procrastinación no es pereza, es un instinto de supervivencia
La procrastinación es un fenómeno común que nos ha pasado a todos en algún momento. Estamos ante una tarea importante y, en lugar de empezar a hacerla, nos encontramos haciendo algo completamente diferente e insignificante. Esto se debe a que nuestro cerebro tiene un mecanismo de defensa emocional que se activa cuando nos enfrentamos a tareas que generan ansiedad o miedo al fracaso.
Durante décadas, se ha pensado que la procrastinación era un problema de gestión del tiempo o simple pereza. Sin embargo, la neurociencia ha demostrado que no es así. La procrastinación es un instinto de supervivencia que se activa para protegernos del malestar psicológico que produce una tarea.
¿Qué es la procrastinación?
La procrastinación es un mecanismo de defensa emocional que se activa cuando nos enfrentamos a tareas que generan ansiedad o miedo al fracaso. Nuestro cerebro tiene dos partes principales: el sistema límbico, que busca el placer inmediato y nos mantiene alejados del dolor, y la corteza prefrontal, que se encarga del pensamiento racional y la planificación a largo plazo.
Cuando nos enfrentamos a una tarea que genera ansiedad, el sistema límbico detecta esta situación como una 'amenaza' y secuestra a la corteza prefrontal para priorizar el alivio emocional inmediato.
¿Por qué procrastinamos?
La procrastinación se debe a un circuito neuronal específico que funciona como 'freno' para la motivación. Este circuito conecta dos partes del cerebro: el núcleo estriado ventral (VS) con el pálido ventral (VP). Cuando nos enfrentamos a tareas asociadas a la incomodidad o a la posibilidad de fracaso, este circuito se activa, inhibiendo la acción.
Esto significa que la procrastinación no es pereza, sino un mecanismo de protección emocional llevado al extremo.
¿Cómo podemos superar la procrastinación?
Para superar la procrastinación, debemos seguir una estrategia para hackear nuestra percepción del estrés y la recompensa. Esto puede incluir trocear el trabajo en tareas más pequeñas, bloquear las fuentes de dopamina fácil o utilizar un sistema de bloqueo en el ordenador o el móvil.
