pingüino emperador pasa a estar en peligro de extinción por el cambio climático

pingüino emperador pasa a estar en peligro de extinción por el cambio climático

  • IronFable
  • Abril 11, 2026
  • 4 minutos

Los pingüinos emperador ya no están 'casi amenazados': la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) los ha pasado directamente a la lista de especies en peligro de extinción. El motivo principal es la desaparición del hielo marino donde crían a sus crías. Desde 2016 los niveles de hielo han roto récords negativos y, cuando se rompe demasiado pronto, miles de polluelos aún sin plumas de agua caen al mar y se ahogan. Entre 2009 y 2018 la población adulta se redujo ya en torno a un 10 % y, si no se cortan drásticamente las emisiones, para los años 80 se habrá reducido a la mitad.

La misma actualización del listado rojo incluye a la foca fina antártica, que ha pasado de 'preocupación menor' a 'en peligro' al perder más del 50 % de sus ejemplares desde 1999 (de 2,2 millones a menos de un millón). La causa: el calentamiento del océano obliga al krill, su principal alimento, a buscar aguas más profundas y frías. Por su parte, el elefante marino del sur ha quedado como 'vulnerable' tras una mortal epidemia de gripe aviar que ha matado al 90 % de las crías en algunas colonias.

¿Por qué se ahogan masivamente los polluelos de pingüino emperador?

El pingüino emperador necesita el hielo marino estable para reproducirse y mudar el plumaje. Las crías nacen en el hielo y allí crecen hasta ser suficientemente fuertes para nadar. Si el hielo se rompe antes de tiempo, cientos de miles de polluelos, aún cubiertos de plumón y no impermeables, caen al agua y mueren ahogados. Este desastre se ha repetido varias veces en la última década y ha provocado la pérdida de más de dos millones de crías.

Los satélites muestran que la superficie de hielo ha tocado mínimos históricos cada año desde 2016. Cada verano se desprenden icebergs gigantes y el mar absorbe más calor, acelerando el deshielo. Los científicos advierten que, manteniendo la tendencia actual, varias colonias ya no tendrán suficiente plataforma para criar dentro de pocos años.

De 'sin problemas' a 'en peligro' en un solo salto

La foca fina antártica ha vivido un descenso aún más brusco. En apenas dos décadas su población ha pasado de más de dos millones a menos de un millón de ejemplares, lo que supone un descenso del 56 %. La falta de krill, su alimento base, ha reducido la tasa de supervivencia de crías y adultos. Cuando el océano se calienta, estos pequeños crustáceos migran a zonas más profundas donde las focas no pueden alcanzarlos.

El elefante marino del sur, en cambio, ha sufrido un golpe demoledor por la gripe aviar. Desde 2020 el virus ha recorrido las colonias y ha matado hasta nueve de cada diez recién nacidos en algunos puntos de la Península Antártica. Aunque la enfermedad no está directamente ligada al cambio climático, los expertos temen que el calentamiento abra la puerta a más patógenos en regiones antes inaccesibles.

¿Qué pasa si perdemos al 'guardián helado' del planeta?

Antártida actúa como regulador térmico global: su hielo refleja parte de la radiación solar y su corriente aísla el frío polar. Perder especies clave como el pingüino emperador o la foca fina altera toda la cadena alimenticia marina y reduce la capacidad del ecosistema para almacenar carbono. Además, el deshielo acelerado contribuye al aumento del nivel del mar.

Los investigadores subrayan que aún queda margen para frenar el declive si se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Proteger el krill, controlar la pesca y limitar el tráfico de barcos en zonas de cría son otras medidas urgentes. La nueva clasificación de la IUCN pretende ser un llamamiento desesperado a tomar conciencia: si no actuamos ya, el siguiente paso del pingüino emperador será la extinción total.