la paraba barba azul resucita en bolivia y bate récord de nacimientos 20 años después

la paraba barba azul resucita en bolivia y bate récord de nacimientos 20 años después

  • CrimsonEcho
  • Abril 3, 2026
  • 3 minutos

Hace veinte años solo quedaban 350 ejemplares en el mundo y todos vivían en el Beni. Hoy, la paraba barba azul ha vuelto a llenar el cielo boliviano y acaba de cerrar su mejor temporada de cría con 19 pichones volando al mismo tiempo.

De estar a punto de desaparecer a llenar el cielo

En 2005 la situación era desesperada: la selva perdía palmeras y los cazadores ilegales acababan con los últimos nidos. La población cayó hasta los 350 guacamayos, lo que colocó a la especie en la lista roja como «Peligro Crítico». El ave, monógama y tan larga como un bate de béisbol, solo ponía huevos si encontraba un hueco en la palmera Attalea phalerata y esos huecos escaseaban.

El cambio llegó cuando un grupo de conservacionistas decidió fabricar «casas» artificiales: cajas nido de madera colgadas a más de 15 metros de altura. Al principio solo las miraban, pero poco a poco las parejas comenzaron a entrar. La clave fue proteger el área y vigilar cada caja día tras día.

Las cajas que salvaron a la especie

Hoy hay más de 100 cajas en la Reserva Laney Rickman y cada temporada se convierten en el mejor refugio para las familias de barba azul. En 2025, de 32 huevos contados, 24 nacieron y 19 lograron volar: un 75 % de éxito que supera cualquier otro año.

El nido PBA15 se ha convertido en el más productivo: sus tres polluelos ya surcan el cielo. Desde que empezó el programa han volado 164 crías, un número que hace dos décadas parecía imposible.

¿Qué viene ahora? Más de 200 pichones antes de 2027

Los expertos creen que si se mantiene la protección y se siguen colocando cajas, la marca de los 200 pichones volando puede caer antes de 2027. Las cámaras trampa han mostrado que las peleas por el mejor nido son cada vez más duras y que los padres llegan a dejar de alimentar a sus crías para defender el territorio, algo que antes nunca se había visto.

La mezcla de ciencia, gestión activa y colaboración entre instituciones ha convertido a la paraba barba azul en el ejemplo de que, con esfuerzo, incluso las especies más perdidas pueden volar de nuevo.