El oso pardo vuelve a España: ya hay más de 400 ejemplares en libertad

El oso pardo vuelve a España: ya hay más de 400 ejemplares en libertad

  • NeoLynx
  • Abril 4, 2026
  • 3 minutos

Imagina que en tu generación un animal a punto de desaparecer se multiplica por seis. Pues eso es lo que le ha pasado al oso pardo en España: de apenas 70 ejemplares hace treinta años hemos pasado a más de 400 distribuidos entre la cordillera cantábrica y los Pirineos.

Este crecimiento es una buena noticia, pero no significa que la especie esté fuera de peligro. La caza furtiva, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático siguen amenazando su supervivencia. Además, el calentamiento reduce la cantidad de frutos del bosque que comen y acorta su tiempo de hibernación, algo que debilita a las crías.

Cómo hemos pasado de 70 a 400 osos en tres décadas

El secreto ha sido la unión de todas las partes: administraciones, científicos, guardas, universidades y hasta montañeros. Gracias al proyecto LIFE «Osos con Futuro» se han plantado árboles frutales, se han cerrado vertederos y se han perseguido a los cazadores ilegales.

La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, resume así el éxito: «En menos de treinta años hemos multiplicado por seis la población de osos». En 2020 se llegaron a contar 470 osos en la zona cantábrica y en 2024 se censaron 94 en los Pirineos, aunque esta última cifra baja año tras año por la presión humana.

El clima juega en contra: menos frutos y más hambre

El cambio climático no solo calienta la atmósfera, también desajusta el menú del oso. Si antes el bosque ofrecía toneladas de nueces y moras en otoño, ahora esas plantas florean antes y los frutos se estropean antes de que el oso necesite engordar para hibernar.

Esto obliga a los ejemplares a bajar más a pueblos y basureros, lo que aumenta los encuentros con personas y genera conflictos. Además, muchos osos ya no duermen todo el invierno, gastan más energía y nacen menos crías.

¿Y ahora qué? Las dos crisis que aún lo amenazan

Expertos y administradores coinciden: el oso pardo sufre un doble golpe. Por un lado, la crisis de biodiversidad: menos plantas y animales significa menos alimento. Por otro, la crisis climática: temperaturas extremas y sequías que debilitan el ecosistema.

Según la ministra, «defender la biodiversidad es la mejor arma contra el cambio climático». Por eso se seguirán plantando bosques mixtos, se controlará la caza furtiva y se educará a la población para convivir con el oso. El objetivo es que la próxima generación no solo lea sobre esta especie en libros, sino que pueda cruzarse con uno en la montaña.