
2025 bate récord de vegetación en la Tierra: qué hay detrás del verde que lo cubre todo
El planeta se ha vuelto más verde que nunca. En 2025, los satélites han detectado que el 68,2 % de la superficie terrestre luce una colcha de vegetación sin precedentes, la cifra más alta desde que existe registro. La imagen es espectacular, pero los expertos advierten: no todo el verde es señal de salud.
El repunte ha llegado tras el último episodio de El Niño (finales de 2023-principios de 2024) y se ha notado sobre todo en sabanas, pastizales y campos de cultivo. El fenómeno, lejos de ser una victoria contra el cambio climático, esconde riesgos que preocupan a la comunidad científica.
El verde que asombra al mundo (y no es lo que parece)
Los datos de los sensores MODIS y VIIRS a bordo de satélites de la NASA muestran que el crecimiento no viene de las selvas, sino de espacios abiertos. Las sabanas cálidas y los pastizales de ciclo corto aportaron el 72,1 % del nuevo verde, mientras que los campos de cultivo añadieron otro 77,6 %.
Entre las «zonas ganadoras» destacan el sur de África, el norte de Australia, amplias regiones de Europa y el cinturón agrícola central de EE. UU. El problema: esa vegetación dura poco y no almacena carbono como los árboles centenarios.
Por qué los bosques no celebran
Solo el 60 % de las grandes masas forestales ha ganado verdor. La Amazonía y otras joyas verdes sufren sequías, tala y eventos extremos que anulan cualquier alegría. Además, el exceso de CO₂ que antes «abonaba» el crecimiento pierde fuerza cuando faltan agua, nitrógeno y minerales.
En Siberia oriental, por ejemplo, olas de frío estival han hecho que la vegetación retroceda en lugar de expandirse. El resultado: menos capacidad de la Tierra para absorber gases de efecto invernadero.
El truco de la vista satelital
Ver más verde desde el espacio no equivale a un planeta sano. La vegetación de pastizales y cultivos crece y desaparece rápido, devolviendo el carbono a la atmósfera al descomponerse. Por contra, los bosques primarios —los que realmente almacenan CO₂ a largo plazo— siguen perdiendo superficie.
La moraleja: frenar la deforestación sigue siendo la tarea urgente. El verde intermitente de llaneras y campos no puede reemplazar a los gigantes del bosque que desaparecen cada día.
