Olivo blanco renace en Calabria: el árbol sagrado que vuelve a florecer tras años de olvido

Olivo blanco renace en Calabria: el árbol sagrado que vuelve a florecer tras años de olvido

  • IronFable
  • Marzo 31, 2026
  • 3 minutos

En el extremo sur de Italia, la región de Calabria alberga un tesoro botánico que parece sacado de la mitología: el olivo blanco, conocido científicamente como Olea leucocarpa. Este árbol sagrado, venerado desde la Antigüedad y apodado Olivo della Madonna, estuvo al borde de la extinción, pero gracias a la arqueóloga Anna Maria Rotella se han localizado más de ciento veinte ejemplares silvestres. La iniciativa de proteger y replantar estos olivos está revitalizando una tradición milenaria y evitando la pérdida irreversible de una especie única en el Mediterráneo.

El legado histórico del olivo blanco

Desde la época de los griegos y romanos, el olivo blanco ha formado parte del paisaje mediterráneo, extendiéndose también por el norte de África. Su fruto, de tonalidad perlada, era utilizado en ofrendas religiosas y para elaborar un aceite sagrado que iluminaba templos. La ausencia de clorofila le confería ese color inusual, convirtiéndolo en símbolo de pureza y misterio para las civilizaciones que lo veneraban.

Con el paso de los siglos, la expansión de otras variedades de olivo y la transformación de los usos agrícolas relegaron al olivo blanco a los márgenes de la producción. Su aceite, de tono casi transparente y sabor intenso, fue poco apreciado frente al dorado tradicional, lo que aceleró su desaparición. Solo en zonas aisladas de Calabria permanecieron algunos ejemplares silvestres, custodiados por la tradición oral de los pueblos locales.

El rescate de Anna Maria Rotella

La arqueóloga Anna Maria Rotella, originaria de Calabria, inició una búsqueda casi mística para encontrar los últimos olivos blancos que aún sobrevivían en la región. Tras consultar a ancianos del lugar y mapear avistamientos, descubrió un ejemplar de unos cincuenta años, silvestre y cargado de frutos perlados. La visión de aquel árbol, contrastando con los olivos comunes, le reveló la dimensión sagrada que la comunidad le atribuye.

Rotella fundó un proyecto de conservación que ha permitido identificar más de ciento veinte ejemplares en toda Calabria. Con el apoyo de iglesias locales y agricultores, se promueve la plantación de nuevos olivos blancos y la protección de los existentes. La iniciativa busca no solo preservar una especie, sino también revitalizar el vínculo cultural y religioso que el árbol representa para los calabreses.

El futuro del olivo blanco y su valor culinario

El aceite extraído del olivo blanco es casi transparente y posee un sabor especiado que difiere del típico aceite de oliva. Aunque históricamente se utilizó para iluminar lámparas y como ofrenda, su bajo humo lo hace adecuado para ciertas preparaciones culinarias modernas. Investigadores están probando técnicas para conservar su color blanco y mejorar su perfil organoléptico, lo que podría abrir nuevos mercados gastronómicos.

Preservar el olivo blanco es crucial para mantener la biodiversidad del ecosistema mediterráneo. Su desaparición significaría la pérdida de un símbolo cultural y de una línea genética única. La expansión del proyecto a otras regiones de Italia y del Mediterráneo podría servir de modelo para la conservación de otras especies vegetales amenazadas, reforzando la conexión entre patrimonio natural y cultural.