
un nuevo método anticonceptivo masculino sin hormonas ni operaciones ya es casi realidad
El momento en que los chicos puedan tomar su propia píldora anticonceptiva sin necesidad de operarse ni llenarse de hormonas está mucho más cerca. Un equipo de científicos ha conseguido que un medicamento pare temporalmente la fábrica de espermatozoides en ratones macho y, lo más importante, que todo vuelva a la normalidad cuando se deja de tomar.
La clave está en frenar la meiosis, el proceso por el que las células precursoras reducen su material genético y se transforman en esperma maduro. Al parar ese paso, los ratones dejaron de producir esperma viable, pero sin dañar las células madre, así que tras unas semanas la producción se reanuda.
El fármaco probado, llamado JQ1, fue creado al principio contra el cáncer. Durante tres semanas los investigadores se lo dieron a los roedores y comprobaron que la producción de esperma se anuló por completo. Al retirarlo, los efectos empezaron a desaparecer a las seis semanas y a los 30 semanas los ratones ya generaban crías sanas otra vez.
Aunque JQ1 no llegará a convertirse en la pastilla definitiva —tiene vida media muy corta y podría afectar al sistema nervioso—, sirve como prueba de que bloquear la meiosis es una vía segura y reversible. Ahora los científicos trabajan en versiones más finas que puedan usarse en humanos.
¿cómo funciona el método que para la meiosis?
Para que un espermatozoide tenga la mitad de los cromosomas necesarios debe pasar por dos rondas de división celular: la meiosis. El medicamento JQ1 se clava en una proteína testicular llamada BRDT y frena ese proceso justo al principio, cuando la célula aún no ha empezado a dividirse.
Al detenerse la meiosis, las células precursoras no llegan a convertirse en esperma maduro, así que el animal queda temporalmente infértil. Lo mejor es que las células madre siguen intactas, listas para retomar la producción cuando el fármaco desaparece del cuerpo.
de ratones a humanos: ¿cuándo llegará la píldora?
Los ensayos en animales demuestran que el efecto es completamente reversible: tras 30 semanas los ratones vuelven a tener esperma funcional y sus crías nacen sin ningún tipo de anomalía. Sin embargo, JQ1 tiene problemas de estabilidad y posibles efectos neurológicos, por lo que no se comercializará.
El equipo ya está probando nuevas moléculas que actúen sobre la misma diana —la proteína BRDT— pero con mayor seguridad y duración. Si todo va bien, en los próximos diez años podrían aparecer los primeros anticonceptivos masculinos orales o inyectables que funcionen sin hormonas.
por qué más opciones masculinas cambiarán la historia
Hoy las únicas alternativas reales para los chicos son el preservativo o la vasectomía. Mientras, las chicas pueden elegir entre píldoras, parches, dispositivos intrauterinos o inyecciones. Añadir métodos masculinos no solo reparte la responsabilidad, también protege a las parejas cuando ella no puede o quiere usar hormonas.
Varios proyectos ya están en fases avanzadas: hay tratamientos hormonales en ensayos de última fase y una inyección mensual que bloquea la producción de esperma durante al menos dos años. Si se suma un anticonceptivo no hormonal basado en la meiosis, el catálogo de opciones se multiplicará y cada pareja podrá elegir lo que mejor encaje en su vida.
