la nueva tecnología china que podría cegar satélites sin misiles

la nueva tecnología china que podría cegar satélites sin misiles

  • IronFable
  • Abril 13, 2026
  • 2 minutos

China está trabajando en una tecnología que podría desactivar satélites sin necesidad de lanzar misiles, usando haces de microondas muy potentes.

El proyecto incluye un generador llamado TPG1000Cs que puede emitir pulsos de 20 GW durante hasta un minuto. Los expertos afirman que con potencias superiores a 1 GW ya se pueden dañar o interferir satélites en órbita baja.

Esta forma de ataque tiene dos grandes ventajas: no produce basura espacial ni fragmentos que puedan colisionar con otras misiones, y resulta difícil identificar al culpable porque no deja restos visibles.

Aunque la teoría suena potente, llevarla a la práctica es complicado. Se necesita una antena extremadamente direccional que siga al satélite en movimiento, y la atmósfera reduce la potencia del haz a largas distancias.

¿cómo puede china cegar satélites sin disparar?

El método se basa en enviar un haz de microondas muy estrecho y preciso desde la Tierra o una plataforma orbital. Si el haz alcanza el satélite, su electrónica puede quemarse o quedar inutilizada.

Al no usar explosivos, el ataque no genera fragmentos que se conviertan en basura espacial, lo que lo hace menos visible para los observadores.

el poder de 20 gw: la nueva arma de microondas

El generador TPG1000Cs es capaz de producir pulsos de hasta 20 gw y mantenerlos durante un minuto. Según los cálculos, cualquier señal superior a 1 gw ya es suficiente para perturbar satélites en órbita baja.

Esta potencia supera con creces lo que se necesita para interferir con constelaciones de satélites, lo que abre la posibilidad de desactivar varios sistemas a la vez.

ventajas y retos de una tecnología sin escombros

Sin explosiones, no se crean restos que amenacen otras misiones, y la atribución del ataque resulta mucho más difícil, lo que complica la respuesta internacional.

Sin embargo, para que el haz funcione hay que superar obstáculos como la necesidad de una antena ultra‑direccional, la corta ventana de tiempo para seguir al satélite y la pérdida de energía por la atmósfera.