
¿por qué nuestro cerebro se está encogiendo y no nos vuelve más tontos?
Durante millones de años la evolución de los homínidos hizo que el cerebro creciera cada vez más, lo que impulsó nuestro desarrollo cognitivo.
Sin embargo, los fósiles y restos arqueológicos actuales indican que el cerebro humano es más pequeño que el de nuestros ancestros.
Un estudio que analizó 985 cráneos, tanto antiguos como modernos, propone que la reducción de tamaño ocurrió hace unos 3.000 años, coincidiendo con la transición al Holoceno tardío y con la aparición de sociedades más grandes y cooperativas.
Otro equipo de investigadores criticó ese trabajo, señalando problemas estadísticos y de muestreo, y sugiere que la disminución pudo ser mucho más antigua o haber ocurrido de forma gradual.
Lo importante es que el tamaño bruto del cerebro no determina la inteligencia. Lo que realmente cuenta es cómo se organizan y conectan las neuronas dentro del órgano.
Varias teorías intentan explicar la reducción: la inteligencia colectiva y la especialización social, la autodomicación que nos hizo más sociables, o la necesidad de ahorrar energía frente a cambios climáticos y patógenos.
¿Hace cuánto nuestro cerebro empezó a encogerse?
Un análisis de casi mil cráneos sugiere una caída de volumen cerebral hace unos 3.000 años, justo cuando las comunidades humanas se volvieron más complejas y dependientes de la inteligencia colectiva.
Sin embargo, otros científicos han encontrado fallos en la muestra y la datación, por lo que la fecha exacta sigue sin estar clara.
¿Un cerebro más chico, ¿menos inteligente?
Los datos muestran una correlación muy baja entre el tamaño absoluto del cerebro y el rendimiento cognitivo o el coeficiente intelectual.
Lo que realmente potencia la inteligencia es la eficiencia de las conexiones neuronales y la organización interna.
¿Qué factores podrían haber reducido el tamaño del cerebro?
Algunas hipótesis apuntan a la autodomicación, que hizo a los humanos más sociables y menos agresivos, reduciendo la necesidad de un órgano tan grande.
Otras señalan que el cerebro consume mucha energía, y en épocas de escasez climática o alta carga de patógenos el cuerpo priorizó el sistema inmunitario sobre el crecimiento cerebral.
