
anuncios en ChatGPT: el último recurso que puede salvar a OpenAI
Hace dos años los jefes de OpenAI juraban que no habría anuncios en ChatGPT. Ahora cambian de idea: la publicidad se ha convertido en su tabla de salvación. Según han adelantado, esperan empezar ganando 2.500 millones de dólares en 2026 y llegar a los 100.000 millones en 2030. La empresa pierde dinero a montones y necesita nuevos ingresos para no quebrar.
Para lograrlo necesitan triplicar sus usuarios: pasar de los 900 millones actuales a 2.750 millones semanales en 2030. Con 6.000 millones de personas conectadas a internet, creen que es posible atraer a casi la mitad.
De 'jamás' a 'es nuestra vida': el giro radical de OpenAI
La publicidad pasó de ser el último recurso a la estrella del modelo de negocio. La empresa gasta más de lo que ingresa y los inversores explican que sin anuncios la compañía más valiosa del mundo privado podría entrar en una espiral de pérdidas que afectaría a todo el sector tecnológico.
Si el plan funciona, la publicidad dentro de un chatbot puede ser más eficaz que la de Google o Instagram, porque el usuario cuenta con lujo de detalle lo que busca. Si falla, el efecto dominó puede congelar la confianza en la inteligencia artificial.
Proyección millonaria: así crecerán los ingresos por anuncios
OpenAI ha presentado a los inversores una escalada agresiva:
- 2026: 2.500 millones de dólares
- 2027: 11.000 millones
- 2028: 25.000 millones
- 2029: 53.000 millones
- 2030: 100.000 millones
La cifra total supera el presupuesto anual de muchos países. Conseguirlo depende de que la base de usuarios crezca al ritmo de WhatsApp o YouTube.
El dilema: ¿aceptamos anuncios en nuestras conversaciones con IA?
El gran riesgo es la confianza. Los anuncios pueden hacer que las respuestas dejen de parecer neutrales y empiecen a favorecer a quien paga. Si los usuarios lo toleran, el resto de rivales seguirá el camino. Si no, la gente migrará a chatbots sin publicidad.
Por ahora, Anthropic ha prometido no meter anuncios, pero el mercado está en pañales y todo puede cambiar. La batalla por los ingresos publicitarios en la IA apenas acaba de empezar.
