Navarra busca voluntarios para combatir la plaga de la polilla del boj

Navarra busca voluntarios para combatir la plaga de la polilla del boj

  • LunaVortex
  • Mayo 26, 2026
  • 2 minutos

La región de Navarra se enfrenta a un gran reto ecológico debido a la expansión de la polilla del boj, un insecto asiático que está dañando los bosques locales. Para combatir esta plaga, el gobierno de Navarra está buscando voluntarios para ayudar a recoger datos importantes mediante trampas de feromonas.

La polilla del boj, originaria del este de Asia, ha encontrado en Navarra un hábitat ideal para su propagación. En el último año, se registraron más de 112.000 capturas gracias a la colaboración de 31 voluntarios y una red de 67 trampas activas.

¿Qué papel juegan los voluntarios en la lucha contra la plaga?

Los voluntarios serán responsables de realizar un conteo quincenal de los ejemplares atrapados en las trampas de feromonas asignadas. Esto permitirá a los científicos determinar la densidad de la población y la severidad de los daños en tiempo real.

El programa está abierto a cualquier persona mayor de 14 años que desee comprometerse con la salud de los montes navarros. La labor de voluntariado complementa las inspecciones técnicas anuales que el Gobierno de Navarra realiza en más de 250 bojedales desde el año 2020.

El impacto ambiental de la plaga y el desafío del cambio climático

La expansión de esta plaga forestal invasora no ocurre de forma aislada. Según informes, el incremento de especies exóticas está estrechamente vinculado al comercio internacional y al calentamiento global. Los inviernos suaves y las primaveras inusualmente cálidas en Navarra reducen la mortalidad natural del insecto, permitiendo que se asiente con mayor facilidad en nuevos territorios.

Medidas para combatir la plaga

Para combatir la plaga, los técnicos han instalado una red de infraestructuras para fomentar la presencia de depredadores naturales, como 400 cajas nido para aves paseriformes y 80 cajas refugio para murciélagos. Estas acciones, sumadas al compromiso de los voluntarios, constituyen la principal barrera de defensa contra la polilla del boj.