los microplásticos tal vez no sean tan bestia como creíamos: la culpa es de los guantes

los microplásticos tal vez no sean tan bestia como creíamos: la culpa es de los guantes

  • CrimsonEcho
  • Abril 5, 2026
  • 3 minutos

Los científicos llevan años midiendo microplásticos por todas partes: en los océanos, en las nubes del monte Fuji, dentro de nuestros cerebros y hasta en los testículos de los perros. Pero ahora un equipo de la Universidad de Michigan ha descubierto que esas cifras podrían estar infladas por un fallo de bulto: los guantes de látex y nitrilo que usan en el laboratorio.

Esos guantes sueltan diminutas motas de jabón llamadasstearates, restos del proceso de fabricación. Cada vez que un investigador toca una muestra, puede dejar caer miles de esas partículas por cada milímetro cuadrado. El problema es que, a simple vista y con los escáneres de luz infrarroja, los stearates parecen idénticos al polietileno, uno de los plásticos más comunes.

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¿cómo engañan los guantes a los escáneres?

Los aparatos de espectroscopia miden cómo la luz rebota en las partículas para crear una «huella química». Los stearates, aunque no son plástico, tienen la misma forma microscópica que el polietileno y emiten una señal muy parecida. El resultado: un montón de «falsos positivos» que hacen creer que hay más microplásticos de los que realmente existen.

Para comprobarlo, los investigadores probaron siete tipos de guantes: tres de látex, tres de nitrilo y uno ultra-puro de sala blanca. Los guantes de látex fueron los peores: uno solo llegó a soltar 7.000 partículas falsas por mm². Los de nitrilo normal rondaban los 2.000. Los de sala blanda se quedaron en apenas unos cientos.

¿significa esto que los microplásticos no son un problema?

Ni mucho menos. Como dice la investigadora Anne McNeil, «puede que estemos sobreestimando, pero lo ideal es que no haya ninguno». La contaminación por plásticos sigue siendo real; lo que cambia es que ahora sabemos que parte de lo que contábamos no era plástico.

El equipo ha creado un sistema de inteligencia artificial que aprende a distinguir entre la huella de los stearates y la de los verdaderos microplásticos. Así podrán «limpiar» estudios anteriores y evitar errores en los próximos.

trucos para no volver a fallar

Los científicos proponen tres reglas de oro:

  • Usar guantes de sala blanca siempre que sea posible.
  • Si la muestra lo permite, trabajar sin guantes.
  • Aplicar el nuevo análisis por inteligencia artificial a los datos antiguos para corregir errores.

De momento, el grupo continuará midiendo microplásticos en el aire de Michigan… esta vez sin guantes de por medio.