microbios en marte: cómo una cueva de lanzarote podría cambiar la búsqueda

microbios en marte: cómo una cueva de lanzarote podría cambiar la búsqueda

  • NeoLynx
  • Mayo 19, 2026
  • 3 minutos

Un equipo de científicos españoles ha analizado el ADN de microbios que viven en la cueva volcánica de La Corona, en Lanzarote, una cavidad subterránea de 25 000 años de antigüedad.

El método consiste en raspar la roca, extraer el ADN y conectarlo a un secuestrador portátil del tamaño de un móvil; en minutos el dispositivo identifica los microorganismos sin salir de la cueva.

El astronauta de la agencia europea participó en la misión dentro del programa PANGAEA‑X, demostrando que un astronauta puede tomar decisiones científicas de forma autónoma, algo esencial en Marte donde las comunicaciones tardan entre 4 y 24 minutos.

Se han analizado cerca de 9 000 muestras, descubriendo más de 10 especies, entre ellas bacterias del grupo Actinomycetota y la Sporosarcina newyorkensis, que tolera sales hasta cinco veces superiores a la del océano y puede formar esporas que sobreviven siglos.

cómo funciona el análisis en tiempo real

Los científicos raspan la superficie de la roca, extraen el ADN y lo introducen en un secuestrador portátil del tamaño de un teléfono. En menos de diez minutos el dispositivo muestra qué microbios están presentes, sin necesidad de enviar muestras a la Tierra.

qué microbios sobreviven bajo la lava

En la entrada de la cueva predominan bacterias que descomponen materia orgánica, mientras que en las zonas más profundas viven microorganismos que obtienen energía directamente de minerales como hierro y azufre. Entre los hallazgos destacan bacterias filamentosas del grupo Actinomycetota y la especie Sporosarcina newyorkensis, capaz de formar esporas resistentes durante siglos y de tolerar sales cinco veces superiores a la del océano.

por qué este hallazgo cambia la búsqueda de vida en marte

Los tubos de lava en Marte son los únicos lugares donde la radiación y la temperatura extrema están mitigadas, por lo que podrían albergar vida o sus huellas. El método probado en Lanzarote muestra que es posible detectar ADN y biosignaturas directamente en el subsuelo, lo que hace que la exploración sea más rápida y barata.