
El Mercado de San Miguel de Madrid se dispara en valor
En 2017, un grupo de inversores pagó 70 millones de euros por el Mercado de San Miguel de Madrid. Hoy en día, su valor se estima en casi el triple de esa cantidad. Este mercado, ubicado en el corazón de la ciudad, se ha convertido en un referente de la gastronomía madrileña y un destino turístico imprescindible.
La familia neerlandesa Brenninkmeijer, propietaria de la cadena textil C&A, ha adquirido una participación mayoritaria en el mercado a través de su vehículo inversor, Anthos. Aunque Redevco sigue gestionando el activo, la entrada de esta nueva familia de inversores ha hecho que el valor del mercado se dispare.
Un cambio de propiedad que dispara el valor
En 2017, el Mercado de San Miguel fue adquirido por 70 millones de euros. En aquella operación, el fondo estadounidense Ares aportó el 75% del capital. Ahora, en 2025, el mercado ha sido valorado en 200 millones de euros, lo que supone un incremento significativo en menos de una década.
La familia Brenninkmeijer, propietaria de C&A, ha canalizado su inversión a través de Anthos, su vehículo inversor. Redevco, por su parte, sigue gestionando el mercado a través de su filial Aleda Investment.
Un referente gastronómico y turístico
El Mercado de San Miguel ha sido reposicionado como un destino gastronómico premium, con puestos especializados y una propuesta pensada para el consumo inmediato y el visitante internacional. En 2024, la sociedad propietaria ingresó 10,25 millones de euros en rentas por el arrendamiento de los puestos, lo que supone un 14% más que el año anterior y más del doble de lo que obtenía en 2018.
El mercado también ha obtenido un beneficio de 853.000 euros en 2024, lo que explica la contundencia de la valoración alcanzada en la operación. No se trata solo de un edificio icónico, sino también de un negocio con una rentabilidad muy visible y una demanda sostenida.
Un valor patrimonial y cultural
El Mercado de San Miguel tiene casi 1.800 metros cuadrados y fue inaugurado en 1916. Está protegido como Bien de Interés Cultural y su estructura de hierro, diseñada por Alfonso Dubé y Díez, remite a la tradición de los antiguos mercados madrileños. En 2009, tras la entrada de varios inversores privados en los puestos de venta, el recinto fue rehabilitado y cambió su orientación comercial para convertirse en espacio gastronómico.
