
luz violeta en los árboles durante tormentas eléctricas: el misterio que ha descubierto la ciencia
Imagina que estás en medio de una tormenta y, de repente, los árboles empiezan a brillar con una luz violeta. Parece de película, pero es real: los científicos han confirmado que, cuando hay descargas eléctricas en el cielo, las copas de los árboles emiten un resplandor ultravioleta invisible para nuestros ojos.
Este fenómeno, llamado descarga corona, ocurre cuando el campo eléctrico entre la nube y el suelo se pone muy intenso, pero sin llegar a crear un rayo. El aire que rodea las hojas se convierte en un aislante, la electricidad se acumula y se libera poco a poco, ionizando el aire y generando esa luz violeta que solo pueden ver cámaras especiales.
¿cómo se produce esta luz mágica en los árboles?
Cuando la diferencia de carga entre la nube y el suelo es enorme, la energía no siempre estalla como rayo. A veces se escapa despacio, formando un plasma que brilla en ultravioleta. Las puntas de las ramas y las hojas finas son como antenas que concentran este campo eléctrico, así es como aparece el resplandor.
Si pudiéramos verlo, sería como miles de luciérnagas violetas parpadeando en la copa de cada árbol.
el experimento más molón: una furgoneta con cámara ultravioleta
Los investigadores no se conformaron con teorías. Convirtieron una Toyota Sienna del 2013 en un laboratorio sobre ruedas: le hicieron un agujero en el techo, montaron un periscopio y una cámara ultravioleta de alta precisión y se pusieron a cazar tormentas por la costa este de EE. UU.
En Carolina del Norte encontraron un liquidámbar que lanzó 41 ráfagas de luz ultravioleta en solo unos segundos. Haciendo cuentas, calculan que millones de árboles podrían estar brillando al mismo tiempo, ya que en la Tierra hay unas 1.800 tormentas activas en cualquier momento.
¿y esto qué consecuencias tiene para el planeta?
Estas descargas no son solo un espectáculo. Pueden dañar la capa de cera de las hojas, la que evita que se sequen. Además, crean radicales hidroxilo, unos químicos que limpian el aire de contaminantes, pero también alteran los compuestos que emiten los propios árboles.
Expertos como Richard Zare avisan que este fenómeno podría influir en la formación de ozono y óxidos de nitrógeno, cambiando la química del cielo sin que nos enteremos.
