
la lapa ferruginea: el molusco más amenazado que vive en islas españolas
La lapa ferruginea, conocida también como la lapa gigante, es el molusco más grande del Mediterráneo y puede llegar a medir hasta 10 cm. Su concha tiene un color pardo herrumbroso y unas gruesas costillas radiales que le dan un borde sinuoso.
Este animal está catalogado como «en peligro de extinción», la misma categoría que el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial. A pesar de su importancia, la mayor parte de la gente ni siquiera conoce su existencia.
Actualmente solo se encuentran poblaciones saludables en las islasChafarinas, la ciudad autónoma de Melilla y la zona de Ceuta, con algunos grupos aislados en Argelia y Túnez.
En Melilla se han contado más de 30 000 ejemplares, pero esa concentración también supone un gran riesgo: un vertido de petróleo o una marea negra podría acabar con la mitad de la población mundial en un solo día. Además, la captura ilegal como cebo de pesca está penada con multas que superan los 5 000 euros.
¿por qué la lapa ferruginea está al borde del abismo?
Su biología la hace vulnerable: es hermafrodita, primero macho y luego hembra, y su fase larvaria es extremadamente corta, lo que dificulta la colonización de nuevos hábitats.
El reclutamiento ocurre en primavera, cuando los jóvenes se fijan a las conchas de los adultos para alimentarse de microalgas y evitar ser arrastrados por el oleaje.
los últimos refugios: melilla y las islas chafarinas
En Melilla y en las Chafarinas se concentran más de 30 000 lapas, una densidad sin precedentes en el planeta. Sin embargo, esa concentración también significa que cualquier accidente medioambiental, como una marea negra, podría eliminar a la mitad de la población global en cuestión de horas.
La actividad humana, como el uso de la lapa como cebo y el marisqueo furtivo, sigue siendo la principal amenaza.
qué podemos hacer para salvar a la lapa gigante
Existen proyectos de sensibilización que buscan educar a pescadores y al público sobre la importancia de dejar a la lapa en su hábitat y respetar las sanciones que superan los 5 000 euros por captura ilegal.
Sin planes de recuperación aprobados, la conservación de este emblemático molusco depende de la conciencia y la acción de todos.
