
cómo la inteligencia artificial está cambiando los deberes y exámenes en los institutos
Lucía, una chica de grado medio de salud, lo tiene claro: los trabajos que le parecen útiles los hace ella; el resto se los pasa a la IA, copia, pega y entrega. No es la única. En muchos institutos y universidades usar ChatGPT o Gemini se ha convertido en algo tan normal como antes lo era mirar Wikipedia. La diferencia es que ahora la máquina no solo da información: te escribe el trabajo entero.
Los profesores lo saben y están cambiando las reglas del juego: más exámenes en clase, menos tareas para casa y deberes que la IA no pueda resolver por sí sola. La batalla por evaluar lo que realmente sabes ha empezado.
¿cómo usan los estudiantes la IA para hacer los deberes?
En la mayoría de asignaturas teóricas como lengua, historia o filosofía, los ejercicios tradicionales —resúmenes, comentarios de texto o ensayos— caen en segundos ante la IA. Los alumnos teclean la pregunta, copian la respuesta y listo. Nerea Eguiguren, profesora de historia en Madrid, lo detecta a diario: ni siquiera abren ChatGPT; buscan en Google y la primera respuesta ya es de Gemini.
En la universidad pasa lo mismo. Silvia Eva Agosto, de la Complutense, asegura que el uso está generalizado: algunos alumnos la usan para contrastar ideas, otros simplemente trasladan el texto sin leerlo. Sergio Cuevas, doctorando y colaborador docente, resume: «La pregunta no es si la usan, sino para qué no la usan».
Las asignaturas prácticas se resisten más. En plástica hay que dibujar; en mates, resolver paso a paso. Ahí la IA ayuda, pero si no tienes base, no entiendes lo que copias. Lucía lo comprueba cada vez que intenta usar la IA en sus prácticas de laboratorio: «Si no lo has hecho nunca, no te enteras».
qué hacen los profesores para evitar trampas con la IA
La solución más rápida ha sido traer los deberes al aula. Eguiguren dejó de mandar comentarios de texto para casa: ahora los hacen en clase y sin móvil. Otros docentes aumentan los exámenes orales, piden trabajos en grupo o evaluaciones prácticas presenciales.
También usan detectores de IA, aunque saben que no son infalibles. Cuando pillan un trabajo sospechoso, la nota puede bajar o suspenderse directamente. «He suspendido muchos trabajos por uso indebido de IA», cuenta Eguiguren.
En la universidad, Cuevas ha tenido que replantearse todos los problemas: casi todo lo que propone ya existe online. Su nuevo objetivo: que los alumnos desarrollen intuición y pensamiento lógico, habilidades que la IA no puede sustituir.
¿y ahora qué? el futuro de los deberes y exámenes
Los centros están creando tareas «resistentes a la IA»: ejercicios que necesitan varias intervenciones humanas y donde la máquina se queda corta. Ejemplos: diseñar un experimento, defender una opinión con datos propios o crear un proyecto paso a paso en clase.
Pero el cambio va más allá de los deberes. Muchos docentes creen que el sistema de evaluación entero está en crisis. Si la IA puede dar la respuesta correcta en segundos, ¿para qué memorizar o escribir un ensayo? La pregunta que asusta: «¿Por qué ir a la universidad si la máquina lo sabe todo?».
Mientras tanto, los profesores piden tiempo y formación para adaptarse. Cambiar exámenes, crear nuevas tareas y enseñar a usar la IA con criterio no es cosa de un día. Y los alumnos, como Lucía, ya han encontrado la vuelta: «Me lo hace la IA y luego lo copio a mano». La batalla continúa.
