
La identidad digital de los españoles se vende en la dark web por poco más de 75 euros
La identidad digital de los españoles se vende en la dark web por un precio que puede resultar inquietante. Según un análisis realizado por una compañía de ciberseguridad, los datos personales procedentes de España se mueven en una franja media de precios, aunque con importes lo bastante bajos como para resultar preocupantes.
Una tarjeta de crédito española robada se vende por unos 10,20 euros, mientras que un paquete completo de identidad, conocido como fullz, ronda los 76,50 euros. Incluso una cuenta de Netflix comprometida puede encontrarse por apenas 3,87 euros.
¿Cuánto cuestan los datos personales de un español?
Los precios recogidos por la compañía de ciberseguridad muestran hasta qué punto los datos personales se han convertido en un producto más dentro de los mercados clandestinos. Una tarjeta de crédito española robada cuesta de media 10,20 euros, una cifra sensiblemente inferior a la que se observa en países donde este tipo de información aparece con menos frecuencia.
Un fullz español, es decir, un conjunto de datos suficiente para intentar suplantar a una persona, puede incluir información como fecha de nacimiento, dirección o número de la Seguridad Social. Su precio medio se sitúa en torno a los 76,50 euros.
La utilidad de las credenciales profesionales
Las credenciales profesionales alcanzan importes más altos que las cuentas personales. En España, una cuenta robada de Office 365 se comercializa por una media de 22,86 euros, mientras que las cuentas de Office asociadas a GoDaddy rondan los 22,10 euros.
La diferencia se explica por su utilidad, este tipo de accesos puede servir como puerta de entrada a redes internas, archivos de empresa, herramientas de trabajo y otros servicios corporativos.
Cómo reducir el riesgo de exposición
Para reducir el riesgo de comprometer la identidad digital, conviene utilizar contraseñas únicas en cada servicio y guardarlas en un gestor de contraseñas fiable. También es recomendable activar la autenticación multifactor siempre que esté disponible, especialmente en correo electrónico, banca online, redes sociales y plataformas de trabajo.
