
La Crisis de las Huertas Caseras en Galicia: El Autoconsumo en Declive
Galicia se enfrenta a una preocupante disminución en el número de hogares que practican el autoconsumo, especialmente en lo que respecta a las huertas caseras. A pesar del potencial ahorro de más de 100 euros al mes, la tendencia es a la baja desde 2007, cuando el 45,1% de los hogares gallegos se beneficiaban del cultivo de sus propias hortalizas. En 2024, este porcentaje se situaba en un histórico 25,1%.
El Instituto Galego de Estatística (IGE) revela que el número de familias que cultivan sus propias hortalizas ha descendido de 452.200 en 2007 a 278.500 en 2024, una retrocesos constante en las últimas décadas. Esta situación contrasta con un ligero aumento durante la pandemia de 2019-2020. Aunque el declive es más pronunciado en A Coruña y Pontevedra, las provincias del interior mantienen una mejor situación.
Esta disminución no se limita a las huertas; también afecta al autoconsumo derivado del uso de frutales, la elaboración de vino y queso casero, el cuidado de ganado y la pesca. La práctica de la 'matanza do porco', por ejemplo, ha pasado de beneficiar a 207.300 hogares en 2007 a solo 55.100 en 2024. A pesar del ahorro potencial de más de 100 euros al mes, la falta de tiempo y espacio, así como los gastos asociados al cuidado de las explotaciones, dificultan esta práctica en una Galicia con una creciente crisis demográfica y éxodo rural.
¿Por qué se reduce el autoconsumo en Galicia?
En una Galicia cada vez más envejecida y urbana, un pilar económico tradicional está experimentando una crisis: las huertas caseras. A pesar de que estas permiten ahorrar más de 100 euros al mes a las familias, el número de hogares gallegos que las practican ha disminuido significativamente desde 2007. Según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), en 2007 el 45,1% de los hogares ahorraban gracias al cultivo de sus propias hortalizas, mientras que en 2024 este porcentaje se situaba en un 25,1%, el nivel más bajo de la serie histórica. Este retroceso no es casualidad y refleja una tendencia preocupante en la región.
El IGE contabiliza 278.500 familias que se benefician del autocultivo de hortalizas en 2024, en comparación con los 452.200 de 2007. Esta disminución se debe a varios factores, incluyendo la falta de tiempo y espacio, así como el gasto asociado al cuidado de las explotaciones. Aunque hubo un ligero repunte durante la pandemia (entre 2019 y 2020), la tendencia general es a la baja. Además, este declive no se limita solo a las huertas; también afecta a otras formas de autoconsumo como el uso de frutales, la elaboración de vino o queso casero, y el cuidado de ganado.
El ahorro en Galicia: una realidad cada vez más difícil
La pérdida de peso del autoconsumo en Galicia tiene un impacto directo en el bolsillo de las familias. Según estudios realizados por el IGE, los hogares que practican el autocultivo pueden ahorrar hasta 30 euros al mes en su cesta de la compra gracias a las hortalizas. El ahorro puede ser aún mayor si se consideran otras actividades como la cría de gallinas (hasta 22 euros al mes) o la elaboración de carne de cerdo (hasta 51 euros al mes). Sin embargo, el coste de mantener una huerta o una pequeña granja, incluyendo el tiempo dedicado y los gastos de cuidado, puede ser un obstáculo para muchas familias.
La situación es especialmente preocupante en las provincias de A Coruña y Pontevedra, donde el retroceso del autoconsumo es más pronunciado. En contraste, las provincias del interior mantienen una mejor situación. Este fenómeno se explica por la combinación de factores como la crisis demográfica, el envejecimiento de la población y el éxodo rural, que dificultan que las familias gallegas dispongan de los recursos necesarios para mantener sus propias explotaciones agrícolas.
¿Qué futuro le espera al autoconsumo en Galicia?
La disminución del autoconsumo en Galicia plantea interrogantes sobre el futuro de esta práctica tradicional. Si bien es cierto que las huertas caseras y otras formas de autocultivo ofrecen un importante ahorro económico, los desafíos asociados a su mantenimiento, como la falta de tiempo, espacio y recursos, dificultan su sostenibilidad. La tendencia actual sugiere que el autoconsumo seguirá disminuyendo en los próximos años, lo que podría tener un impacto significativo en la economía familiar y en la seguridad alimentaria de la región.
A pesar de esta situación, existen iniciativas locales que buscan fomentar el autoconsumo y promover la agricultura sostenible. Sin embargo, estas medidas no parecen ser suficientes para revertir la tendencia general. En una Galicia cada vez más urbanizada y dependiente de los mercados, el autoconsumo se enfrenta a un futuro incierto.
