
hongos negros de Chernóbil pueden ser clave para viajes espaciales
Los hongos negros de Chernóbil han sorprendido a los científicos por su capacidad para crecer en zonas con altos niveles de radiación. Esto podría ser clave para proteger a los astronautas en futuros viajes espaciales.
Estos hongos, llamados Cladosporium sphaerospermum, fueron descubiertos en la zona de exclusión de Chernóbil, donde la radiación es muy alta. A pesar de esto, los hongos no solo sobrevivían, sino que también crecían de manera inusual.
Los científicos creen que la alta concentración de melanina en las paredes celulares de los hongos podría ser la clave para su resistencia a la radiación. La melanina podría actuar como un conversor energético, permitiendo a los hongos captar energía de la radiación.
¿Cómo los hongos negros de Chernóbil resisten la radiación?
Los hongos negros de Chernóbil tienen una alta concentración de melanina en sus paredes celulares. Esto les permite resistir la radiación y crecer en zonas donde la mayoría de las formas de vida no pueden sobrevivir.
Los científicos han descubierto que la melanina puede cambiar su estructura cuando se expone a la radiación ionizante. Esto podría permitir a los hongos captar energía de la radiación, lo que les permitiría crecer y desarrollarse.
Ensayos en la órbita terrestre
Para probar la resistencia de los hongos a la radiación, los científicos enviaron muestras de Cladosporium sphaerospermum a la Estación Espacial Internacional. Allí, los hongos estuvieron expuestos a la radiación cósmica durante meses.
Los resultados mostraron que los hongos crecieron más que los cultivos de control en la Tierra y que también redujeron parcialmente el flujo radiactivo que atravesaba su capa de micelio.
Materiales basados en biomasa fúngica para proteger a astronautas
Los científicos creen que los hongos negros de Chernóbil podrían ser la clave para desarrollar materiales que protejan a los astronautas en futuros viajes espaciales. Estos materiales podrían ser ligeros, autorreparables y podrían producirse directamente en destino, lo que reduciría el peso transportado desde la Tierra.
