cómo han apagado el cromosoma extra del síndrome de down

cómo han apagado el cromosoma extra del síndrome de down

  • LunaVortex
  • Abril 22, 2026
  • 2 minutos

Los científicos han encontrado una forma de apagar el cromosoma 21 extra que causa el síndrome de down, usando una herramienta de edición genética llamada CRISPR y una molécula natural llamada XIST.

En las personas con down hay tres copias del cromosoma 21, lo que desbalancea la actividad de los genes. El gen XIST, que normalmente silencia uno de los cromosomas X en las mujeres, puede “cubrir” el cromosoma extra y dejarlo inactivo.

Un equipo del Beth Israel Deaconess Hospital de Boston mejoró el sistema CRISPR/Cas9 para introducir el gen XIST en entre el 20 % y el 40 % de las células con trisomía 21, sin afectar a los demás genes.

Aunque los resultados son prometedores, la técnica aún no está lista para humanos porque pueden aparecer “cortes” fuera del objetivo (off‑target) que podrían causar problemas graves, incluso cáncer.

Además, la comunidad bioética advierte sobre los riesgos de editar embriones humanos, ya que podría alterar generaciones futuras y plantea dudas sobre la diferencia entre terapia y mejora genética.

el truco natural que silencia el cromosoma extra

El gen XIST produce una cadena de ARN que envuelve el cromosoma y lo mantiene “apagado”. En las mujeres, XIST silencia uno de los cromosomas X; los investigadores lo han adaptado para cubrir el cromosoma 21 adicional.

crisper 2.0: la versión que mejora la integración

Los científicos modificaron la herramientaCRISPR/Cas9 para que inserte el gen XIST con mayor eficiencia. Con este método, entre el 20 % y el 40 % de las células con trisomía 21 incorporan el interruptor genético, sin desactivar otros genes.

Aunque la tasa de éxito ha subido, siguen existiendo riesgos de “cortes” fuera del objetivo (off‑target) que podrían provocar mutaciones peligrosas.

dilemas éticos: ¿hasta dónde llegar con la edición genética?

La posibilidad de eliminar el cromosoma extra en embriones humanos genera un intenso debate. Los bioeticistas señalan que manipular embriones puede afectar su integridad y crear consecuencias irreversibles para futuras generaciones.

Se diferencia entre usar CRISPR para tratar síntomas y usarlo para “mejorar” genéticamente a los bebés, una práctica prohibida en la mayoría de los países.