Hallan medusa asiática invasora con 400 tentáculos en lagos de Argentina

Hallan medusa asiática invasora con 400 tentáculos en lagos de Argentina

  • CrimsonEcho
  • Mayo 24, 2026
  • 2 minutos

Una medusa asiática invasora con 400 tentáculos ha sido detectada en los lagos de Bariloche, Argentina, por investigadoras del Conicet. La especie, conocida como Craspedacusta sowerbii, es originaria de las aguas cálidas del río Yangtsé en China y ha colonizado casi todos los continentes, excepto la Antártida.

La medusa asiática se alimenta de los mismos organismos que consumen los peces pequeños de la zona, lo que puede generar un efecto dominó que altera toda la cadena trófica. El cambio climático actúa como un catalizador en este proceso de invasión, ya que las temperaturas más altas del agua durante periodos prolongados y los inviernos moderados favorecen que la especie pase a su fase de medusa visible.

¿Qué es la medusa asiática invasora?

La Craspedacusta sowerbii es una medusa de agua dulce que se caracteriza por tener entre 400 y 600 tentáculos. Su tamaño es reducido, pero su potencial de expansión y la dificultad para erradicarla suponen un desafío ambiental sin precedentes en la región patagónica.

Impacto en el ecosistema local

La mayor preocupación de los expertos radica en la competencia por los recursos alimenticios. La medusa asiática se alimenta de los mismos organismos que consumen los peces pequeños de la zona, lo que puede generar un efecto dominó que altera toda la cadena trófica, afectando finalmente a los peces de mayor tamaño que dependen de esos pequeños ejemplares para subsistir.

Desafío de frenar la expansión de la medusa de agua dulce

La capacidad de dispersión de este organismo es extraordinaria debido a su fase de pólipo, una etapa microscópica en la que se adhiere a diversas superficies. Los pólipos pueden viajar largas distancias pegados a las patas de aves migratorias, en el cuerpo de peces o en equipos de pesca y embarcaciones humanas. La ausencia de depredadores naturales en la región agrava la situación, permitiendo un crecimiento poblacional sin control biológico.