
Hace 70 años, un ingeniero de 22 años inventó el primer alerón de la historia
En 1956, durante los 1.000 km del Nürburgring, un joven ingeniero suizo de 22 años llamado Michael May revolucionó el mundo del automovilismo. May participó en la carrera con un Porsche 550 Spyder al que había incorporado un innovador alerón, que parecía una mesa amarilla en medio del coche.
El alerón de May no solo era una novedad, sino que también proporcionaba una ventaja significativa en términos de velocidad y manejo. A pesar de que su coche no era tan potente como los de los equipos oficiales, May logró marcar tiempos más rápidos que muchos de sus rivales, incluyendo a pilotos como Juan Manuel Fangio y Jean Behra.
El nacimiento del alerón
Michael May se inspiró en el Opel RAK 2 de 1928, un coche cohete que utilizaba alas invertidas para estabilizarse. May diseñó un sistema para montar un alerón en su Porsche 550 Spyder, que no solo proporcionaba carga aerodinámica, sino que también permitía reducir la resistencia al aire.
El alerón de May era un ala montada al revés, con un perfil NACA 6412, que proporcionaba una gran carga aerodinámica sin aumentar la resistencia. Además, May desarrolló un sistema mecánico para cambiar la inclinación del alerón, lo que permitía ajustar la carga aerodinámica según las condiciones de la carrera.
La rivalidad con Porsche y el nacimiento de una leyenda
El éxito de May con su alerón no pasó desapercibido para los equipos oficiales. El jefe de carreras de Porsche, Huschke von Hanstein, se sintió amenazado por la ventaja de May y presentó una protesta para que se prohibiera el alerón. Aunque May no pudo competir con el alerón, su innovación había nacido y sentó las bases para el desarrollo de la aerodinámica en el automovilismo.
La aportación de May al automovilismo no se limitó al alerón. También trabajó en la inyección directa de combustible y desarrolló sistemas para Ferrari y Jaguar. Su legado como ingeniero y piloto innovador sigue siendo recordado hoy en día.
El legado de Michael May
Después de su paso por Porsche y Ferrari, May fundó su propia empresa y trabajó en proyectos para varias marcas de automóviles. También se involucró en la legislación suiza sobre emisiones y desarrolló técnicas para la prevención y tratamiento del cáncer.
Hoy en día, el alerón es un elemento esencial en la mayoría de los coches de competición, y su influencia se puede ver en la aerodinámica de los coches de calle. La historia de Michael May es un ejemplo de cómo la innovación y la perseverancia pueden cambiar el curso de la historia en el mundo del automovilismo.
