
hace 50 años el albariño no se embotellaba: la historia del abuelo que lo cambió todo
Hace solo 50 años el albariño ni se embotellaba ni se consideraba un vino "serio". Se vendía a granel y se bebía en el año. Todo cambió cuando Santiago Ruiz, un jubilado de más de 70 años, decidió convertirse en el primer hombre que embotelló un albariño en Galicia.
Ruiz, de familia de elaboradores, rompió las reglas: usó depósitos de acero inoxidable para fermentar (una locura en los 80) y creó una bodega en O Rosal, corazón de las Rías Baixas. Murió en 1999, pero su etiqueta sigue viva: un field blend liderado por albariño y acompañado de caiño blanco, treixadura, godello y loureiro que cuesta menos de 15 euros.
Tras pasar por sus hijas, la bodega llegó al grupo portugués Sogrape. La enóloga María Luisa Freire firmó cada añada desde 1999 hasta su jubilación en 2025; el testigo lo coge Chema Ureta, ex de bodegas La Val. El resultado es un vino atlántico, salino y aromático a laurel que va bien con marisco, cocina asiática y carnes blancas.
El abuelo que retiró al albariño del granel
Si hoy pides un albariño en cualquier bar es normal; hace cinco décadas era imposible. El vino se servía a granel y nadie lo guardaba. Santiago Ruiz cambió el guion tras jubilarse: construyó una pequeña bodega, apostó por la fermentación en acero inoxidable y embotelló su primera cosecha. Fue el primero en darle etiqueta y posibilidad de envejecer.
Su apodo, "padre del albariño", no es marketing: fue el pionero que demostró que este uva podía producir vinos elegantes, frescos y con carácter gastronómico.
De O Rosal a tu copa por menos de 15 €
La receta sigue siendo la misma: uvas de viñedos viejos en O Rosal, una zona bañada por el río Miño y el Atlántico. El albariño domina, pero siempre acompañado de otras variedades locales que aportan aromas herbáceos y complejidad. Tras la fermentación, el vino reposa sobre sus lías para ganar cuerpo y untuosidad.
El resultado es un blanco que huele a laurel y mar, con boca amplia y final salino. Ideal para sushi, pollo a la plancha o un buen plato de marisco.
Generación tras generación de mujeres al mando
Tras la muerte de Santiago en 1999, sus hijas, lideradas por Rosa Ruiz, mantuvieron el espíritu familiar. Desde 1999 hasta 2025, la enóloga María Luisa Freire fue la responsable de cada añada. Ahora, Chema Ureta asume la dirección técnica con la misma obsesión: frescura, terruño y atlántico.
Así, la etiqueta Santiago Ruiz sigue siendo un clásico accesible, una historia de superación personal y un homenaje vivo al abuelo que puso el albariño en la botella.
