
La guerra de Irán amenaza con subir el precio de tu ropa de Zara
La crisis energética provocada por la guerra en Irán está a punto de afectar a un sector que parece lejano: la industria de la moda. El encarecimiento de la energía se está filtrando en la producción de ropa, especialmente en la fabricación de poliéster, un material fundamental en casi todas las prendas.
El poliéster es el rey de la industria textil mundial, pero su fabricación depende de compuestos como el PTA y el MEG, cuyo coste se ha disparado cerca de un 30% debido a la subida del crudo y las disrupciones en Oriente Medio.
El impacto en la industria textil
La presión sobre el poliéster se está sintiendo con especial intensidad en India y Bangladesh, dos de los principales productores de ropa del mundo. Fábricas que antes operaban a pleno rendimiento han reducido drásticamente su actividad, con telares parados y producción recortada a menos de la mitad.
Además, la escasez de mano de obra en algunos centros textiles, provocada por problemas energéticos básicos como la falta de gas, añade otra capa de tensión a un sistema ya al límite.
El efecto en cadena
El aumento de precios empieza a trasladarse a hilos, tintes, transporte y componentes esenciales, generando un efecto en cadena que puede acabar afectando al volumen de pedidos. Los fabricantes advierten que, si la situación se prolonga, la producción caerá y los consumidores reducirán compras ante precios más altos.
El futuro de la moda
La crisis energética se está transformando en un problema estructural para la industria de la moda. La dependencia del petróleo en materiales clave convierte cualquier conflicto en una variable directa sobre el precio final de las prendas. A medida que la presión se acumula en la cadena de suministro, el impacto deja de ser invisible o mínimo para empezar a acercarse lenta pero inexorablemente al bolsillo del consumidor.
