
la flota fantasma del petróleo: barcos que navegan como vikingos
En 2017, los capitanes vieron algo raro: decenas de barcos aparecían en sus pantallas navegando sobre un aeropuerto ruso que está en tierra.
Resultó que una flota fantasma de petroleros sancionados estaba apagando su GPS y usando trucos viejos, como los vikingos, para evitar ser detectados.
Se estima que más de mil buques forman esta red clandestina, cambiando de bandera y propietario mientras transportan millones de barriles de crudo fuera del control occidental.
Los barcos desconectan sus transpondedores AIS, falsifican coordenadas y, en zonas cercanas a Irán, navegan sin señal, guiándose solo con radar y cálculos manuales.
Un caso famoso es el del superpetrolero Bella 1, que fue perseguido por la Guardia Costera de EE. UU. mientras cruzaba el Atlántico, intentando cambiar de bandera a Rusia para escapar.
Muchos de estos buques son viejos, con más de veinte años de servicio, con cubiertas corroídas y sistemas averiados, lo que aumenta el riesgo de accidentes y derrames.
La guerra en Ucrania y la tensión con Irán han intensificado la persecución: EE. UU. y Europa interceptan cada vez más estos petroleros, y Ucrania usa drones para atacar los que llevan crudo ruso.
cómo funciona la flota fantasma
Los petroleros sancionados apagan su GPS y el AIS, el sistema que dice a todos dónde están. Sin esas señales, aparecen como “fantasmas” en los mapas.
Algunos incluso envían coordenadas falsas para parecer que navegan en otro lugar, mientras en realidad están cargando crudo en puertos iraníes o haciendo transferencias secretas en alta mar.
navegando como vikingos
En zonas donde el GPS se bloquea, la tripulación usa radar y cálculos básicos, como hacía la gente en la época de los vikingos, para mover barcos de cientos de metros sin referencias fiables.
Esta forma de navegar vuelve a técnicas que la tecnología moderna había dejado atrás, pero permite evadir la vigilancia de los gobiernos.
el caso del bella 1 y la persecución atlántica
El viejo superpetrolero Bella 1 fue reclutado con anuncios normales, sin que la tripulación supiera que transportaba crudo sancionado.
Al descubrir que su destino real era Venezuela y que cambiaría de bandera a Rusia, intentó escapar, lo que provocó una persecución de la Guardia Costera estadounidense en medio del Atlántico Norte.
