
Fernando Alonso: Honda ya tiene la cura para las vibraciones, pero es más peligrosa
Durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Japón, Fernando Alonso se bajó del Aston Martin sonriendo: por fin el coche no vibraba. La alegría le duró lo que un chicle: al día siguiente volvían los temblores. Honda había metido mano a la barra de dirección para absorber las vibraciones y lo consiguió, pero el apaño era tan peligroso que los jefes del equipo lo desmontaron nada acabar la sesión.
El problema viene arrastrándose desde la pretemporada. El nuevo motor Honda sacude tanto el chasis que Adrian Newey, el diseñador del coche, avisó de que los pilotos podrían lesionarse la espalda de forma permanente. En Suzuka, la escudería se vio obligada a elegir entre vibrar o arriesgarse a que la barra de dirección fallara en plena curva a 300 km/h. Optaron por vibrar, claro.
La solución que casi cuesta un accidente
Honda ideó una pieza que se colocó dentro de la barra de dirección del AMR26. Su misión era absorber las vibraciones antes de que llegaran al volante. En la pista funcionó: Alonso giró sin que el coche le castañeteara los brazos. El problema fue que la pieza podía bloquear la dirección en medio de una frenada y convertir el coche en un trineo sin control.
Los ingenieros desmontaron la solución para la sesión de clasificación y carrera. «Teníamos algo que funcionaba, pero no era seguro», reconoció Mike Krack, jefe de operaciones en pista. Así que volvieron a la configuración de siempre: coche vibrando y piloto aguantando como un jabato.
¿Qué pasa si no se arregla?
Las vibraciones no solo fastidian al piloto; desgastan componentes, estropean la precisión en las curvas y pueden provocar errores mecánicos. Desde enero, el Aston Martin ha sido el coche que más vibraciones transmite de to la parrilla. Ni los cambios de chasis, ni los montajes de motores de repuesto, ni los reglajes de suspensión han conseguido quitar el tembleque.
El equipo ha corrido con muletas: espaciadores, masas equilibradas y hasta espumas especiales, pero el motor Honda sigue sacudiendo el coche como si fuera una lavadora desequilibrada.
El plazo: Miami o bust
Honda tiene hasta el 1 de mayo, fecha del Gran Premio de Miami, para presentar una versión «limpia» de su invento. Si lo consigue, Alonso podría por fin atacar curvas sin tener que sujetar el volante con las dos manos y los dientes. Si fallan, seguiremos viendo al asturiano saltar en la cabina mientras sus rivales le sacan dos segundos por vuelta.
De momento, el equipo respira porque en Suzuka lograron la proeza de terminar una carrera por primera vez esta temporada. Fue décimo, pero al menos cruzó la meta. El siguiente objetivo es hacerlo sin que el coche parezca una batidora en marcha.
