
España será el país más seguro dentro de 250 millones de años
En unos 250 millones de años la Tierra volverá a juntar sus continentes en una gigantesca masa de tierra. Los científicos usan modelos de placas tectónicas y simulaciones climáticas para predecir cómo será ese nuevo supercontinente.
Según los estudios, el planeta podría acabar en una congelación profunda o en un invernadero extremo, dejando solo zonas costeras estrechas o refugios polares donde la vida pueda sobrevivir.
Se han propuesto varias formas de unión: una llamada Novopangea, donde el Atlántico sigue abierto y el Pacífico se cierra; y otras como Pangea Proxima o Pangea Ultima, que cierran también el Atlántico e Índico, creando un mar interior pequeño.
En estas hipótesis, España podría quedar en el centro del nuevo continente, con una temperatura estable que la convierta en el lugar más seguro para la vida terrestre en ese futuro lejano.
¿por qué españa será el refugio del futuro?
Los modelos tectónicos indican que, cuando los continentes se vuelvan a unir, algunas áreas quedarán más templadas que otras. España se sitúa justo en el eje central de la posible masa terrestre, lo que le daría una climatología moderada.
Esta posición privilegiada significa que, a diferencia de regiones que podrían quedar bajo hielo o bajo un calor abrasador, España mantendría condiciones habitables.
las diferentes caras del próximo supercontinente
Se han planteado al menos tres escenarios principales: Novopangea, con el Atlántico abierto y el Pacífico cerrado; Pangea Proxima y Pangea Ultima, que cierran también el Atlántico e Índico, formando un pequeño mar interior.
Cada opción cambia la distribución de océanos y, por tanto, los patrones climáticos. En todas ellas, la zona que ocuparía la actual península ibérica se mantiene como una franja continental estable.
qué implica la posible congelación o invernadero extremo
Si el nuevo supercontinente lleva a una congelación profunda, solo las regiones costeras y los refugios polares serían habitables. En cambio, un invernadero extremo dejaría zonas desérticas y sólo áreas con acceso a agua fresca serían seguras.
En ambos casos, la ubicación central de España le permitiría evitar los extremos, convirtiéndola en el punto más seguro para la vida terrestre en ese horizonte temporal.
