
por qué en españa nos suenamos la nariz en público y en japón te miran raro
En España es normal sonarse la nariz en la mesa si lo haces con discreción, pero en Japón, China o Francia ese mismo gesto se considera de muy mala educación. La diferencia está en cómo cada cultura entiende lo público y lo íntimo.
Mientras aquí ver un pañuelo usado es señal de higiene, en Asia prefieren sorberse los mocos hasta llegar a un baño. En Francia, hacerlo delante de los comensales es maleducado; lo correcto es levantarse y hacerlo fuera de la mesa.
La explicación es sencilla: en muchas sociedades cualquier fluido corporal debe permanecer fuera de la vista ajena. En cambio, la cultura española es más permisiva y entiende que eliminar la mucosidad rápido es lo responsable.
¿Por qué en Japón te miran raro si te suenas?
En Japón sonarse la nariz en público se ve como algo grosero e incluso ofensivo. Lo habitual es contenerse y sorber discretamente hasta poder hacerlo en un lavabo. Mostrar mocos o usar un pañuelo delante de los demás rompe la regla cultural de mantener los fluidos corporales ocultos.
Lo mismo pasa en China y, en menor medida, en Corea. La prioridad es no incomodar al prójimo, así que lo más educado es desaparecer unos segundos y resolverlo en privado.
Francia: en la mesa está prohibido
Los franceses no llegan al extremo asiático, pero también lo consideran maleducado si ocurre mientras se come. Lo correcto es levantarse, ir al baño y sonarse allí. En espacios abiertos se tolera, pero siempre con la mayor discreción posible.
En Arabia Saudí y otros países del Golfo Pérsico ocurre algo parecido: el gesto se ve como desagradable para quien lo presencia, sobre todo si hay comida de por medio.
Otras costumbres españolas que «escandalizan» en el extranjero
Sonarse los mocos no es el único choque. En Japón reír mostrando los dientes o hacerlo a carcajadas en público se considera poco refinado. Allí la norma implícita es cubrirse la boca al reír y mantener las emociones contenidas en contextos formales.
Para un adolescente español estas normas pueden parecer exageradas, pero basta con recordar que lo que aquí es normal puede ser grosero al otro lado del mundo. Y viceversa.
