Los dingos australianos siguen siendo iguales que hace 2700 años

Los dingos australianos siguen siendo iguales que hace 2700 años

  • IronFable
  • Abril 11, 2026
  • 2 minutos

Los científicos han estudiado restos antiguos de dingos para comprender mejor su origen y evolución en Australia. Los resultados indican que los dingos actuales mantienen una notable continuidad genética con las poblaciones que vivían allí hace miles de años.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, ha logrado reconstruir con gran precisión la historia genética de estos animales. A partir del análisis de ADN antiguo extraído de restos de dingos de hasta 2.700 años de antigüedad, los investigadores descubrieron que los ejemplares actuales son sorprendentemente similares a sus antepasados precoloniales.

La continuidad genética de los dingos

Los investigadores estudiaron 42 restos óseos de dingos antiguos encontrados en distintos puntos de Australia. Las muestras abarcaban un periodo de entre 400 y 2.746 años, lo que permitió observar cómo eran estas poblaciones mucho antes de la llegada de los europeos al continente.

A partir de esos restos, el equipo logró reconstruir nueve genomas completos y recuperar ADN mitocondrial de varios individuos adicionales. Uno de esos genomas corresponde incluso al ADN más antiguo secuenciado en Australia para cualquier especie.

La comparación con perros domésticos modernos

Los investigadores compararon la información con 11 genomas de dingos modernos, además de muestras de New Guinea singing dog y más de 370 genomas de perros domésticos, lobos y otros cánidos obtenidos en investigaciones previas.

El análisis reveló algo sorprendente: los dingos actuales se parecen mucho más a los antiguos que a los perros domésticos modernos, lo que sugiere que su linaje ha cambiado muy poco a lo largo de miles de años.

La división genética de los dingos

El estudio también permitió confirmar que los dingos australianos no forman una única población homogénea. En realidad existen dos grandes linajes genéticos, uno ubicado en el oeste del continente y otro en el sureste.

Durante años, algunos científicos pensaban que esta división podía ser relativamente reciente y estar relacionada con infraestructuras modernas. Sin embargo, el ADN antiguo demuestra que la separación es muchísimo más antigua.